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Una leyenda del atletismo en Ciutat

Carl Lewis ofreció ayer una conferencia sobre técnicas de motivación y superación

El mítico atleta Carl Lewis, ayer a su salida del Auditòrium, donde compartió sus experiencias dentro y fuera del deporte. | S. Amengual

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Una leyenda viva, un deportista que marcó una época y cuyo nombre todavía recorre con solvencia todos los rincones de los cinco continentes pisó ayer Mallorca. Carl Lewis (Birmingham, Estados Unidos, 1961) hizo escala en la isla como principal reclamo de las jornadas que Telefónica desarrolló en el Auditórium, destinadas a sus principales clientes, y que regresaron a su escenario de origen diez años después. El 'Hijo del Viento' dejó huella, se ganó al aforo, que no perdió detalle de cada una de sus palabras y tuvo unos minutos para atender a Ultima Hora.
La capacidad de esfuerzo, sacrificio y disciplina en el trabajo, y la que poseen las personas para reinventarse y perfeccionar, aplicándola dentro y fuera del mundo del deporte, dos ámbitos en los que Lewis se ha movido con soltura, fueron los ejes del encuentro que el nueve veces campeón olímpico capitalizó en la capital mallorquina.
Generosidad
Premio Príncipe de Asturias de los Deportes (1996), Embajador de Buena Voluntad de la FAO, mejor atleta del siglo XX para la IAAF, y promotor de una fundación a la que da nombre y que busca ayudar a los niños víctimas de abusos y abandono, ofreciéndoles una vida basada en una correcta educación académica y física, Lewis también ha sabido explotar su imagen, llegando a hacerse ver como actor, en una nueva faceta dentro de su completo currículo.
«Haz de tu vida algo relevante para tí mismo. Sé alguien, haz algo con sentido. Piensa en algo en lo que creas y lucha por ello», reza uno de los lemas que ha defendido a ultranza un atleta que rompió barreras, al que le quedó la espina de no poder pulverizar la plusmacar mundial de longitud de Bob Beamon, pero que reinó en la disciplina de velocidad por excelencia y fue el gran beneficiado de uno de los casos de dopaje más recordados de la historia, el de la final de 100 libre de los Juegos de Seúl. Las malas prácticas del canadiense Ben Johnson le acabaron por dar el oro que nunca debió escapársele.
Lewis desgranó las claves de sus éxitos en todos los ámbitos, dejando claro que para él, «lo importante no es ganar siempre, sino rendir al máximo de tus posibilidades. El trabajo duro, la dedicación, marcarse un objetivo, esforzarse en alcanzarlo y rodearse de una buena red de apoyos es fundamental para conseguir las metas que te trazas».
Uno de los mejores velocistas de todos los tiempos dejó a la vez claro que al dejar del atletismo «encontré nuevos retos» que le permiten mantener su ilusión, extrapolando la motivación y métodos de trabajo de un deportista de élite a los que puedan desarrollar empresarios y emprendedores. Lewis es claro al afirmar que está «contento con mis resultados profesionales, he cumplido mis desafíos personales», confesando que se llevó una grata impresión del público asistente, sabedor del peso específico de las palabras de una personalidad que va más allá de los títulos mundiales y olímpicos, y la larga ristra de honores que adornan un historial irrepetible. «Espero que hayan disfrutado, y que mis experiencias y lo que les he aportado les pueda servir a cada uno en sus respectivos ámbitos. Seguro que con la ilusión que yo he demostrado siempre, podrán conseguir lo que se proponen. Es más sencillo de lo que parece, pero no está exento de esfuerzo y mucho mucho trabajo», aseguró el estadounidense, cuya seguridad a la hora de dirigirse a los presentes en la sala magna del Auditórium causó impacto entre muchos de ellos.
Estrategia
La preparación de una competición, durante su etapa como atleta del más alto nivel, o en otras vertientes una vez finalizado ese brillante periplo, es algo fundamental dentro de libro de ruta desglosado ayer por Carl Lewis, quien siempre solía fijarse «objetivos anuales. Pocas veces durante mi trayectoria pensé a largo plazo».
Durante el acto, Lewis fue objeto de una serie de preguntas más puntuales, y estando ante uno de los dominadores de las pruebas de velocidad en los últimos años del pasado siglo, eran inevitables las referencias al dominador por excelencia de las especialidades, el hombre que ha recogido el testigo del propio Lewis y otros grandes atletas. El nombre de Usain Bolt saltó a la palestra, pero el norteamericano optó por no pronunciarse sobre el jamaicano, campeón olímpico de 100, 200 libre y en el relevo 4x100, y mundial en las dos primeras disciplinas. «¿Bolt? No es americano», espetó Carl Lewis protagonista principal de las jornadas que la conocida empresa de la rama de las telecomunicaciones ofreció a sus principales y más potenciales clientes a gran escala, bajo el lema 'Diez años brillando juntos'. La figura de Carl Lewis causó sensación, y a la vez respeto entre el aforo, que paladeó cada una de las afirmaciones de un mito del atletismo y del olimpismo que ya forma parte de la larga nómina de ilustres que han desfilado por la isla, impartiendo cátedra y derrochando cercanía y simpatía.
Roger Federer
Una de las anécdotas del encuentro llegó cuando a uno de los mejores deportista del siglo XX se le cuestionó sobre quién consideraba que es el mejor dentro de la actual centuria. Lewis respondió que, bajo su punto de vista, es el tenista suizo Roger Federer. Los murmullos y comentarios se desataron en la sala, que en tono de broma y cómplice, le hizo saber su disconformidad con la respuesta del ex atleta, que conserva buena parte de las facultades físicas que le llevaron a ser uno de los más grandes en la historia olímpica. Tras ello, los moderadores del evento le hicieron saber que se encontraba en la tierra natal del gran rival del ahora número dos del mundo, Rafael Nadal, algo que se tomó con buen humor el gran protagonista de la matinal en el Auditórium de Ciutat, en cuyos pasillos sólo se oía el nombre del gran protagonista del día.
Tras su encuentro con los asistentes a las jornadas, Lewis abandonó el conocido recinto del Passeig Marítim, causando sensación entre los curiosos que por ahí transitaban. No en vano, pocos pueden presumir de haber tocado tantas veces el cielo, de tener tanto oro en una hoja de servicios intachable como atleta que le permite ser una personalidad respetada, cuyas opiniones siempre se deben tener en cuenta. Y ayer, las dejó grabadas en Mallorca.

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