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La historia de un campeón

Imagen de un jovencísimo Izan Guevara junto a su familia durante una competición en la que empezaba a asentar las bases de su éxito en el Mundial de Moto3 conquistado este 16 de octubre de 2022 en el Gran Premio de Australia disputado en el circuito de Phillip Island. | R.D.

| Palma |

Izan Guevara Bonnín (Palma, 28 de junio de 2004) prefirió las motos antes que el fútbol. Y esa elección cambió su vida. Tanto, que el de sa Indioteria puede presumir de ser uno de los elegidos, de portar para siempre galones de campeón del mundo. La culminación a una larga carrera deportiva que comenzó en una edad clave para muchos pilotos y deportistas. Fue con su padre, Toni, con quien se enganchó a las motos viendo juntos las carreras por televisión.

El fútbol perdió a un jugador, pero el motociclismo ha ganado a un nuevo campeón del mundo. «Mis padres no querían meterme a las motos. Ellos me apuntaban al fútbol. Me quedaba en la pared del campo llorando, metiendo patadas al muro en vez de a la pelota», recordaba tras lograr su mayor éxito Izan Guevara, aquel niño que de pequeño imitaba el sonido de los motores reclamando su espacio en el mundo de las dos ruedas y que ya forma parte de la leyenda y del particular Salón de la Fama del deporte mallorquín.

Así, a los tres años y con una minimoto eléctrica, comenzó una singladura que ha llevado a Izan a lo más alto. Siempre con el apoyo incondicional de sus padres, Toni y Marga, y de su hermano Aitor -quien sí optó por el fútbol, al contrario que Izan- comenzó a dar gas, pasando a lo largo de su formación por etapas como la escuela de Chicho Lorenzo, la de la Federación Balear de Motociclismo (con seis años) o más tarde el CTEIB, donde fue dando pasos a la par que en el Campeonato de Balears y en la Cuna de Campeones, en la que aterrizó con ocho años y, temporada a temporada y acumulando becas por sus buenos resultados, fue progresando, al igual que cambió de número, pasando por circunstancias de la parrilla de su 33 de siempre al 28, en recuerdo al día en que nació.

A lo largo de este viaje, técnicos como Joan Munar, Dani Vadillo, Marc Horrach, Miguel Ángel y Ángel Poyatos, Joan Pau Segura o especialmente en Aspar Team Nico Terol han dejado su huella en el perfil de Izan durante estos años. Aunque una figura destaca sobre el resto por haber estado siempre a pie de pista y arropando al piloto y su familia a lo largo de sus diferentes etapas de formación: Pedro Ribas. En sus manos está buena parte del éxito y el crecimiento que llevó a Guevara hasta el Mundial y hasta la historia. También, ya desde pequeño, coincidió con otros pilotos con los que comparte en la actualidad la experiencia del Mundial, como Dani Holgado, Pedro Acosta o Adrián Fernández.

La Cuna de Campeones se le quedó pequeña al balear, que mostró también sus buenas maneras en el CEV, siendo subcampeón de PreMoto3 (2018), como antesala de su llegada a los 15 años a la European Talent Cup, un escaparate en el que la moto número 28 se salió a lo largo de un 2019 brillante, con seis victorias consecutivas que le dieron el título a falta de tres mangas. Algo espectacular.

Ahí no quedó la cosa, pues en una temporada 2020 compleja, marcada por la pandemia, el escaparate del Mundial júnior de Moto3 era una oportunidad demasiado tentadora. Ya en la estructura del Aspar Team, obtuvo el título tras amontonar cinco triunfos y ocho podios en once carreras, participando además en la Red Bull Rookies Cup. La progresión de Izan Guevara le conducía por la vía rápida e inevitablemente hacia el Mundial de Moto3, arropado por el equipo GasGas del Aspar Team ante todo un reto. Pero, a la vez, una ilusión hecha realidad, porque aquel niño que veía junto a su padre los Grandes Premios por televisión ahora era uno de esos pilotos. Era protagonista de su sueño.

Y no iba a desaprovecharlo, pues ya de inmediato dejó patente el carisma y carácter que le definen. En su año de adaptación, logró su primer triunfo, una victoria tan extraña como que la celebró desde el box, minutos después de verse fuera de carrera en Austin. Octavo en su primer Mundial, 2022 iba a ser el de la confirmación de este seguidor de la NBA y fan de Michael Jordan y su línea de ropa, que pasea como un vecino más de sa Indioteria, pero que puede presumir de haber firmado un año brillante, especialmente desde un verano en el que se dio la vuelta a la general de Moto3 para unir a miles de kilómetros de la Isla su nombre al de Jorge Lorenzo y Joan Mir como integrante del excepcional club de mallorquines campeones del mundo.

Seis victorias en 18 Grandes Premios, 11 podios, 4 'poles', 137 vueltas en cabeza durante las carreras y 290 puntos en su casillero son, por ahora, el balance del mejor año de Izan Guevara, un admirador de Marc Márquez -su padre de Jorge Lorenzo- que ya es historia viva del motociclismo mundial.

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