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Corrupción en la Policía Local de Palma

Un testigo declara que un abogado le ofreció 140.000 euros por no acusar a Cursach

Imagen del juicio celebrado este martes. | Guillermo Esteban

| Palma |

Un testigo que ha denunciado amenazas del entorno de Tolo Cursach ha declarado este martes en un juicio que un abogado le ofreció 140.000 euros por dejar de incriminar al empresario del ocio encarcelado por presunta corrupción.

Según ha manifestado el testigo en un juicio por obstrucción a la justicia, el letrado, que está personado en la causa matriz como defensor, le propuso pagarle 140.000 euros a cambio de retractarse de sus acusaciones.

Ha asegurado que el ofrecimiento procedía de la «mano derecha» de Cursach, Tolo Sbert, también en prisión provisional desde marzo como presunto artífice de una trama de corrupción en favor de su grupo empresarial, en la que se investiga además a funcionarios y policías municipales de Palma y Calvià.

El testigo ha manifestado que desde que en 2015 denunció ante la Fiscalía irregularidades del Grupo Cursach sufre «un infierno» por el acoso al que ha sido sometido por personas ligadas a los negocios del magnate del ocio.

«Hay una red de influencia, de ingresos económicos no justificables (...) en la que participa mucha gente, y el origen de toda esa estructura es el Grupo Cursach», ha manifestado el declarante, que incluso ha llegado a atribuir a esa trama «tráfico de estupefacientes».

Este hombre, trabajador del ocio nocturno desde hace años, ha declarado este martes en el tercer juicio que se celebra en Palma por amenazas contra testigos del caso Cursach, en el que un hombre de 30 años se enfrenta a una petición de pena de 3 años de cárcel y 54.000 euros de multa por amedrentar a este testigo e incumplir la orden de alejamiento que le había impuesto el juez que instruye la causa matriz, Manuel Penalva.

Ha relatado que el acoso se inició después de que, junto con un empresario, informó a la justicia de que la discoteca BCM, de Cursach, había instalado ilegalmente su aire acondicionado y denunció también el tráfico económico ilícito en beneficio del grupo del empresario del ocio en el que participaban como asociados otros dueños de negocios como el acusado en el juicio de este martes.

De este ha indicado que «se dedica a la venta de excursiones etílicas», completada a veces con fiestas en barcos, en bonos de 60 euros que incluyen una ruta por bares de Cursach y asociados y que culminaban con el acceso a BCM.

La comercialización, que se lleva a cabo principalmente en hoteles dirigidos a un público joven, se realiza sin control fiscal y supone grandes beneficios para los empresarios involucrados, así como la creación de una red de comisionistas que acosan a los establecimientos de la competencia para acaparar el negocio, ha relatado.

«Esta gente tenían licencia, patente de corso, y podían pegar a quien quisieran», ha manifestado el testigo, que ha reforzado su argumento asegurando que en muchas ocasiones ha denunciado agresiones que la Policía Local de Calvià ignoró.

En la declaración con la que se ha abierto este martes la vista oral, el acusado ha negado que haya tratado de intimidar al testigo de manera verbal, acosándole con un coche cuando iba en bicicleta y a través de terceros. «Es totalmente falso», ha resaltado insistentemente.

El procesado, en prisión provisional desde el pasado junio por incumplir la orden de alejamiento del testigo, ha asegurado que los bares y restaurantes de Magaluf en cuya propiedad participa no tienen relación con los negocios de Cursach ni ha trabajado «nunca» para él.

El empresario ha insistido en que las acusaciones en su contra son una invención del testigo y ha argumentado que si incumplió la orden de alejamiento fue para recoger a su novia del piso de su propiedad que antes compartía porque ella tenía miedo tras ser amenazada por el acusador.

«Desde 2015 no tengo ninguna relación contra él, ni para bien ni para mal», ha declarado el acusado respecto al testigo, a quien, ha reconocido, escupió en 2015 por mofarse de su tío y socio después de que éste sufriera un derrame cerebral por una paliza.

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