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El motor en Mallorca

Recuperada del olvido

Juanjo Torres compró en Zaragoza hace año y medio esta furgoneta Volkswagen modelo T-2 de 1972

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Juanjo Torres, a pesar de su juventud, es un coleccionista desde que era muy pequeño. Como muchos otros, se inició con las motos, aún tiene una Vespa 125 de los años sesenta con la que disfruta cuando hace buen tiempo. Es el propietario de esta furgoneta Volkswagen T-2 de 1972 que adquirió hace año y medio y desde entonces y con la ayuda de un grupo de amigos, la está restaurando. «Ya queda menos...» nos decía, pues el camino está siendo muy largo.

Juanjo decidió un día que quería tener una de estas furgonetas y por eso se puso manos a la obra a través de internet. Y la encontró en Zaragoza. La verdad es que la furgoneta hizo un largo camino hasta llegar a la Isla. El vehículo llegó a Lleida procedente de Holanda y, tras un golpe, terminó recalando en Zaragoza, donde se pasó los siguientes 23 años encerrada en un gallinero, lo que le produjo grandes daños en el chasis, así como en el resto de sus componentes.

FUNCIONAMIENTO
Una vez localizada por internet y realizada la compra había un gran problema y es que no funcionaba y era necesario que el motor pudiera ponerse en marcha para traerla hasta Palma en barco. La cosa no fue fácil, pues el coche terminó por arrancar, pero en tan poco tiempo apenas se le pudo hacer lo imprescindible para que pudiera rodar. Nuestro protagonista se desplazó hasta Barcelona para esperar que una grúa trajera el coche desde Zaragoza para poder embarcarlo rumbo a Palma. La grúa llegó con el tiempo justo para subir el coche al barco, pero se presentó otro problema y es que el coche funcionaba, pero sólo lo hacía el freno de mano, por lo que subirlo al barco no fue muy complicado, pero sí al llegar a Palma, ya que lo había subido a una bodega superior y bajar no fue nada fácil, pues hubo que jugar con el freno de mano y las marchas para controlar el descenso.

Una vez en Palma, Juanjo y un grupo de amigos inició la tarea de restauración, que aún continúa, y según los cálculos que maneja Juanjo aún le queda mucho camino por recorrer, aunque lo más urgente ya está hecho, una vez realizado todo el trabajo de mecánica. El siguiente paso es conseguir las matrículas históricas y a partir de ahí el coche ya podrá salir a la calle. Después se seguirá trabajando hasta dejarla en perfectas condiciones y poder asistir a algunas de las concentraciones que se hacen en Europa para este tipo de vehículos.

Juanjo es un enamorado de los clásicos desde pequeño y tuvo en primer lugar un Escarabajo y decidió venderlo para poder hacerse ahora con la T-2, una de sus grandes ilusiones y que le tendrá entretenido durante algunos años más hasta dejarla totalmente restaurada.

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