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El Rey emérito regresa a Abú Dhabi ignorando las presiones del Gobierno para que dé explicaciones

Padre e hijo han hablado de las «consecuencias en la sociedad española» de distintos acontecimientos en los dos últimos años

El rey Juan Carlos saluda a su llegada al Palacio de la Zarzuela. | Reuters

| Madrid |

El Rey emérito ha puesto rumbo de regreso a Abú Dhabi, donde por ahora tiene fijada su residencia permanente, tras una primera visita a España de poco más de cuatro días en la que ha habido reencuentro familiar, incluido con Felipe VI, en Zarzuela y que ha reabierto el debate político en torno a la monarquía. Don Juan Carlos, a quien en todos estos días se ha visto con claros problemas de movilidad que le han obligado a usar bastón y apoyarse en ayudantes y amigos, ya tiene fecha para su siguiente visita a España, entre el 10 y el 18 de junio, de nuevo a Sanxenxo (Pontevedra), donde confía en que su barco, el 'Bribón', pueda revalidar el título en el Campeonato Mundial de vela clase 6mR. La visita a Zarzuela se ha prolongado por espacio de once horas y ha permitido a padre e hijo mantener «un amplio tiempo de conversación» que no se ha querido cuantificar en el que han abordado «cuestiones familiares así como sobre distintos acontecimientos y sus consecuencias en la sociedad española» desde que el emérito se trasladó al país del Golfo.

Dicha reunión ha estado seguida de un almuerzo familiar, al que han asistido los Reyes y su hija, la infanta Sofía, así como Doña Sofía, que no había visto en todo este tiempo a su marido, si bien ha tenido que permanecer con la mascarilla porque dio positivo a su regreso de su viaje privado a Miami este domingo. También han acudido la infanta Elena y sus dos hijos así como la infanta Margarina, hermana de Don Juan Carlos, y su marido, Carlos Zurita. Aunque la voluntad expresada por el que fuera monarca en la carta que envió en marzo a su hijo Felipe VI era que sus visitas frecuentes a España se enmarcaran en el ámbito privado, la primera no ha tenido el perfil bajo que se esperaba.

Quizá por ello, en su comunicado, Zarzuela ha vuelto a recordar que en dicha misiva el que fuera Rey informaba a su sucesor que había tomado la decisión «de organizar su vida personal y su lugar de residencia en ámbitos de carácter privado, tanto en sus visitas como si en el futuro volviera a residir en España, para continuar disfrutando de la mayor privacidad posible». Desde su llegada el jueves por la tarde al aeropuerto de Peinador, en Vigo, sus movimientos han sido seguidos al minuto por decenas de periodistas apostados tanto a las puertas de la residencia que su amigo Pedro Campos, el presidente del Club Náutico de Sanxenxo, le ha prestado para su estancia, como en el citado centro deportivo. Don Juan Carlos fue recibido por el alcalde de Sanxenxo, Telmo Martín, y otras personalidades a su llegada al Club Náutico el viernes y este domingo presidió la entrega de premios del Trofeo Viajes Interrías, en el que el 'Bribón' quedó en primera posición y que el propio emérito pudo capitanear por fin en la última jornada de la competición. El Rey emérito se ha mostrado parco en palabras durante toda su estancia en tierras gallegas, limitándose a breves comentarios sobre la competición, el tiempo o lo contento que estaba de estar de vuelta en España. Asimismo, aseguró que tenía ganas de reencontrarse con su familia y dijo que esperaba de la cita «muchos abrazos».

Pero de lo que no ha hablado el antiguo monarca, pese a que le han preguntado por ello, ha sido de sus recientes problemas con la justicia ni ha brindado las «explicaciones» que el Gobierno y el propio Pedro Sánchez le han venido reclamando desde hace meses. «¿Explicaciones de qué?», le respondió a la periodista que le preguntó al respecto este domingo. «Creo que ha perdido la oportunidad de dar la respuesta que esperan los españoles y merece la democracia», ha lamentado este lunes la portavoz del Gobierno, Isabel Rodríguez, para quien Don Juan Carlos debería haber aprovechado esta visita para «dar cuenta» de las «acciones» que fueron investigadas por la Justicia y que a su juicio no son compatibles con la «transparencia» y la «ejemplaridad» que le corresponden. En los últimos días, el mensaje desde el ala socialista del Gobierno ha sido la apuesta por una explicación del antiguo monarca y el respaldo hacia Felipe VI y la transparencia en su reinado de la que ha hecho gala desde su llegada al trono hace ahora casi ocho años. Sin embargo, desde sus socios de coalición se han sucedido las críticas hacia Don Juan Carlos. La vicepresidenta tercera, Yolanda Díaz, se ha mostrado más comedida, defendiendo que «cuanto más se tarda en dar explicaciones» más daño se hace a la monarquía y «menos comprensible es para la ciudadanía». Mucho más duro ha sido el ministro de Consumo y líder de IU, Alberto Garzón, que ha dicho que el emérito es un «delincuente acreditado» y ha vuelto a poner sobre la mesa la inviolabilidad del Rey, un tema al que también se ha referido la ministra de Derechos Humanos y líder de Podemos, Ione Belarra.

«El rey emérito solo debería volver a España para rendir cuentas ante la justicia. Que la inviolabilidad le libre de ello humilla nuestra democracia», defendió la líder 'morada'. Las críticas contra el que fuera Rey durante casi cuatro décadas también han arreciado desde los partidos nacionalistas. Frente a todos ellos, PP, Ciudadanos y Vox se han erigido en los principales defensores de Don Juan Carlos y de la Corona. El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha subrayado que el emérito es un «ciudadano que no tienen ninguna causa pendiente con la Justicia» y ha lamentado que se use su figura y su visita «para cuestionar la jefatura del Estado». Por su parte, el vicesecretario general y portavoz nacional de Ciudadanos, Edmundo Bal, ha afeado al Gobierno que exija a Don Juan Carlos una «especie de humillación» al pedir que dé explicaciones y ha recordado que la Fiscalía ya puso «punto y final» en marzo al decir que «existen irregularidades y que no son susceptibles de ser enjuiciadas penalmente».

Don Juan Carlos regresa a Abú Dhabi, donde desde agosto de 2020 vive como huésped de quien era príncipe heredero y ahora es gobernante de EAU, Mohamed bin Zayed al Nahayan, pero ya tiene en su agenda una fecha para su regreso a España, en menos de un mes aunque el día aún no se ha fijado. Esta primera visita ha servido al emérito para testar los ánimos respecto a su persona y seguramente que también para tomar nota de cara a otras venideras, aunque si el entorno de la próxima vuelve a ser el Club Náutico de Sanxenxo todo apunta a que volverá a atraer de nuevo todos los focos. El padre del Rey reivindicó en la carta que envió a Don Felipe en marzo que consideraba «oportuno» su regreso ahora que la Fiscalía había archivado las tres investigaciones abiertas sobre su persona y aseguró que «tanto en mis visitas como si en el futuro volviera a residir en España, es mi propósito organizar mi vida personal y mi lugar de residencia en ámbitos de carácter privado para continuar disfrutando de la mayor privacidad posible».

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