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Las culpas de la guerra embarran la víspera de la aprobación de la Ley de Memoria Democrática

El exministro de UCD Ignacio Camuñas aseguró que la Guerra Civil fue consecuencia directa del Gobierno de la República y no del golpe de Estado que contra la legalidad constitucional protagonizó la junta militar

El presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado (c), atiende a las explicaciones del exministro y diplomático Ignacio Camuñas (d), durante la mesa redonda bajo el título 'La Concordia, base de nuestra Constitución y del éxito de nuestra democracia'. | Efe

| Madrid |

La sorpresa cundió este pasado lunes en un acto en Castilla y León con presencia del máximo representante del Partido Popular, Pablo Casado. La cita, que debía servir para presentar en sociedad el proyecto alternativo de la formación conservadora a la Ley de Memoria Democrática, que se aprueba este martes, acabó escandalizando a diversos sectores de la sociedad española. Esta vez no solo a la izquierda le chirrió lo que en ese foro se afirmó.

La polémica nace de un comentario del exministro del Gobierno de la UCD Ignacio Camuñas, quien aseguró que la Guerra Civil fue consecuencia directa del Gobierno de la República y no del golpe de Estado que contra la legalidad constitucional protagonizó la junta militar de la que a la postre se erigiría Franco como líder y caudillo. Según su visión, y recalcó que era su opinión, el alzamiento militar «no fue un golpe de Estado».

Numerosos sectores políticos han censurado estas palabras, que consideran falaces y tergiversadas. Es más, numerosos actores de la esfera pública han censurado todavía con más ahínco la actitud de Casado, quien aparentemente se mostraba complacido con estas afirmaciones. Al menos no las rebatió, ni siquiera un día después ha hecho un solo tuit al respecto.

Algunos analistas se muestran sorprendidos porque se realicen este tipo de aseveraciones en un acto que supuestamente llama a la concordia.

Como decimos no es solo cosa de la izquierda. El liberalismo y amplios espectros del centro derecha no parecen muy cómodos con esta tendencia al revisionismo histórico que carga contra la historiografía más elemental. La vicealcaldesa de Madrid, Begoña Villacís (Ciudadanos), ha afirmado en un acto público «que sí hubo un golpe de Estado y también una dictadura» en España, siendo «hechos internacionalmente reconocidos».

Villacís también expresa su lamento en el sentido de que haya partidos políticos «que están hablando del pasado» cuando «España lo que tiene que hacer en este momento es mirar al futuro».

Una mandataria regional como la navarra María Chivite también consideró «preocupantes» las declaraciones de Ignacio Camuñas.

«Me parecen preocupantes las declaraciones de un exministro reescribiendo o reinterpretando lo que fue un golpe de Estado, y me parece preocupante que un líder del PP, de un partido que ha estado gobernando España, esté delante y no diga nada de unas declaraciones que están reinterteprando la historia y poniendo en jaque incluso esa apuesta que se ha hecho clarísimamente por todas las formaciones políticas por un sistema democrático como el que actualmente tenemos encima de la mesa».

Este martes los ecos de la discusión han llegado al Congreso de los Diputados.

Así el diputado de Compromís en el Congreso, Joan Baldoví, ha preguntado al líder del PP, si, en su opinión, el franquismo fue una dictadura. El valenciano ha censurado de esta forma su silencio ante las afirmaciones del exministro Camuñas.

Más contundente ha sido en su reacción la CUP. Los anticapitalistas creen que el líder nacional popular «asiente», con su silencio, las palabras de Camuñas negando el golpe de Estado de 1936 y responsabilizando al Gobierno de la República de la Guerra Civil, al tiempo que ve «muy insuficiente» la Ley de Memoria Democrática que este martes aprueba el Consejo de Ministros.

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