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Un periodo marcado por la crispación política

La presidenta del Govern, Francina Armengol, en un pleno del Parlament. | Jaume Morey

| Palma |

El segundo estado de alarma ha estado marcado por un incremento de la tensión y la crispación política en Baleares. Sólo unos días antes de su entrada en vigor -el día 25 de octubre-, Ultima Hora desveló que un acta policial situaba a la presidenta del Govern, Francina Armengol, en un bar de copas de madrugada en plena pandemia.

El presidente del PP balear, Biel Company, llevó este asunto al Parlament el día 22 de octubre y desde entonces el tono subió entre los políticos de las Islas. La presidenta ha pedido perdón en varias ocasiones por su salida de copas al Bar Hat, pero la oposición le ha recriminado su conducta en numerosas ocasiones.

El equipo de Armengol decidió tapar esta polémica con una crisis de Govern, que llevó a cabo el día 12 de diciembre; afectó sólo a la parte socialista del Ejecutivo autonómico. En concreto, se creó la Conselleria de Fons Europeus, de la que puso al frente a Miquel Company; el conseller de Turisme, Iago Negueruela, también asumió la portavocía del Govern; Mercedes Garrido sustituyo a Pilar Costa como consellera de Presidència; y Josep Marí Ribas 'Agustinet', relevó a Marc Pons como conseller de Mobilitat i Habitatge.

Las restricciones aprobadas por el Ejecutivo autonómico para frenar los contagios de COVID-19 también han provocado protestas en la calle. Las movilizaciones de los restauradores han sido las más concurridas; una de ellas contó con el apoyo de más de 4.000 personas. Esto provocó tensión entre los socios de Govern, ya que Més y Podemos entendieron que fue un error anunciar las limitaciones sin ofrecer a la vez una línea de ayudas.

La polémica por la vacunación de altos cargos también causó problemas en el Pacte; los ecosoberanistas fueron muy críticos y llegaron a pedir la dimisión de los altos cargos inoculados, así como un listado con los nombres.

Cambios en el Gobierno y elecciones anticipadas

El panorama político ha sido aún más convulso a nivel nacional, donde se han producido varios cambios en el Gobierno. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, dimitió para ser el candidato en las elecciones catalanas, que se celebraron el 14 de febrero. Aunque la candidatura socialista fue la más votada, el independentismo sumó más votos y Vox irrumpió con fuerza. A día de hoy, aún no han sido capaces de formar gobierno.

A finales de marzo, el PSOE y Ciudadanos presentaron una moción de censura en Murcia, que provocó un auténtico terremoto político. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aprovechó la oportunidad y convocó elecciones anticipadas, argumentando que pretendía evitar que también le presentasen una moción de censura.

Esta jugada provocó que el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, dimitiese y se presentase como candidato de Unidas Podemos a la Comunidad de Madrid.

Los decibelios se dispararon y el enfrentamiento entre los dos 'bandos' ha llegado a niveles altísimos, hasta el punto de que la campaña electoral madrileña ha sido de las más crispadas que se celebran: amenazas a políticos, suspensión de los debates electorales...

Finalmente, la candidata del PP arrasó en las elecciones y Pablo Iglesias anunció que dejaba la política la misma noche electoral. Ahora resuenan tambores de adelanto electoral en otras comunidades, como Andalucía, donde los socialistas ya han comenzado a prepararse.

Por tanto, cuando finalice el segundo estado de alarma, aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez para frenar la pandemia, el escenario político será muy diferente y abre un nuevo escenario lleno de incertidumbres.

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