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Los restauradores afrontan la reapertura de las terrazas con «ilusión e incertidumbre»

El Bar Cristal, en la Plaça d'Espanya de Palma, prepara sillas y mesas para la reapertura. | M. À. Cañellas

| Palma |

Los restauradores de Mallorca afrontan el ligero alivio de las restricciones para frenar los contagios de coronavirus con «ilusión». A partir de este martes, 2 de marzo, los bares y cafeterías podrán volver a recuperar la actividad en las terrazas, que tendrán que dejar de servir a las 17 horas, con un aforo del 50 % y mesas de cuatro personas de hasta dos núcleos de convivencia diferentes.

Los establecimientos hace días que se preparan para volver a recibir a sus clientes: limpieza, protocolos COVID, pedidos a los proveedores y, algunos, sacar a personal que con el cierre estaba en ERTE. «Hay días de trabajo antes de abrir, hay que prepararlo todo. Tenemos mucha ilusión por volver», explica Johnny Moloney, copropietario y gerente del Restaurante Ca n'Eduardo.

Moloney cuenta que ellos han decido empezar a abrir el próximo jueves 4 de marzo, para así tener todo «bien preparado». El restaurador cuenta que ya han recibido algunas reservas para el fin de semana y que, cumpliendo las medidas sanitarias, podrá servir a unas 40 o 50 personas en su terraza. «La gente tiene muchas ganas», afirma. Y añade: «Hay mucha incertidumbre, es muy complicado tomar decisiones en esta situación. Ojala sea la reapertura definitiva».

En el restaurante Ses Coves de Genova tampoco ha sido festivo este lunes, los trabajadores y responsable han trabajado durante toda la jornada para tener todo a punto para este martes.

Biel Llabrés, propietario del Bar Mavi, que también abrirá su terraza este martes, afrontan esta nueva etapa con «incertidumbre». «La gente tiene ganas de estar en la terraza, nosotros también tenemos ganas de trabajar. Estamos preparando todo para empezar bien», cuenta.

Otro de los locales que colocará las sillas y mesas en su terraza y volverá a abrir es el emblemático Bar Cristal de Plaza España. El local ha recuperado su nombre tradicional en la cristalera y el toldo, y continuará con la oferta clásica de cafés, llonguets y variados. Patricia Fernández se ha puesto al frente del negocio y a pocas horas de la vuelta de la mítica cafetería palmesana asegura tener «mucha ilusión». Por el momento podrán servir a unas 30 personas en terraza y para cuando puedan abrir en el interior tienen preparada una nueva carta con «algunas sorpresas».

Sin embargo, no todos los establecimientos serán capaces de adaptarse a las nuevas aperturas y se muestran exhaustos tras un año de cierres parciales o totales. Aquellos que no cuenten con terraza o no puedan utilizar un tramo de vía pública tendrán que seguir solo con el servicio para llevar o de recogida en el local.

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