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La hija de una interna de la residencia de la Bonanova denuncia el mal estado de las instalaciones

María Torres en la puerta de la residencia de la Bonanova. | Pere Bota

| Palma |

«Los pacientes de la Residencia la Bonanova (dependiente del IMAS) conviven en unas instalaciones enormes, masificadas y mal conservadas en cuanto a mantenimiento y limpieza». Esta es la denuncia de María Torres Fernández, hija de una de las internas en la residencia de la Bonanova de Palma. «Las instalaciones y las plantas presentan una acuciante falta de mantenimiento, conservación y limpieza», declara, y asegura: «Se está jugando con la salud de personas mayores».

La principal queja realizada por esta usuaria a Ultima Hora va dirigida al mal estado de las instalaciones: «Los internos no cuentan con aire acondicionado en las habitaciones, solo un ventilador de pared; muchos de ellos están destartalados y son más ruidosos que refrigerantes», afirma. «La falta de aire acondicionado provoca en muchos erupciones en la piel por calor. Es un suplicio para los que permanecen encamados prácticamente todo el día soportar el ruido de los ventiladores». Además del estado de las instalaciones, María Torres acusa a los responsables del centro de tener una higiene deficiente de los usuarios, de la ropa de cama y de las habitaciones. «Ver restos de orina es inadmisible. Las personas mayores se hacen pis en la cama y esas manchas perduran en las sábanas por horas», asevera la denunciante. Además, «las condiciones de esta residencia en cuanto a antigüedad, ubicación, dimensiones y estado de conservación y limpieza son propicias a que habiten todo tipo de microorganismos».

«Es de agradecer que se modernice y se mejoren las instalaciones del edificio, pero más necesario que reformar una planta, gastando en ella 2,4 millones de euros, quizá sería la reforma íntegra», denuncia. «Es notoria la falta de sensibilidad y empatía con los residentes por parte del equipo multidisciplinar y dirección de la propia residencia como de los responsables de la misma del IMAS», concluye Torres Fernández.

El Institut tiene constancia del descontento de María Torres porque ya se lo ha expresado en otras ocasiones. Sus responsables aseguraron a Ultima Hora que desconocía este último caso y que estudiará soluciones.

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