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Real Mallorca: un mercado bajo cero

El Mallorca sigue sin concretar fichajes a menos de dos semanas para el cierre

Sergio Rico.

| Palma |

La puerta de entrada a los vestuarios de Son Moix permanece cerrada con pestillo y sellada con silicona. Diecinueve días después de que se encendieran las luces del mercado de fichajes, el Mallorca continúa sin concretar una sola incorporación pese a que la plantilla ha perdido peso y sus necesidades son evidentes. El club balear mantiene el plan inicial de reforzarse con tres jugadores de aquí al próximo día 31, aunque todas las operaciones están en el aire. En ese punto, la más avanzada es la del portero Sergio Rico, pero en Palma siguen tensando la cuerda para rebajar las cantidades exigidas por el Paris Sait-Germain ya que eso permitiría disponer de un margen más amplio a la hora de trazar las otras dos maniobras, seguramente igual de importantes a todos los niveles. Como la del delantero, sin ir más lejos. En esa dirección, la entidad no desiste en su deseo por hacerse con los servicios de Paco Alcácer (Villarreal) aunque la llegada del ariete valenciano, de baja estos días por lesión, exige un esfuerzo importante.

Al Mallorca le está costando dar el primer paso tras muchas semanas frente al escaparate. Sabe lo que necesita y los recursos de los que dispone, pero no quiere volver a equivocarse porque todas las posiciones que ahora trata de mejorar ya fueron sometidas a una anterior reforma durante el pasado verano. La idea es apuntalar la portería, especialmente tras los últimos errores de Manolo Reina y los problemas físicos que viene encadenando el que debía ser su sucesor, el eslovaco Dominik Greif; la defensa, coja tras la marcha de Joan Sastre y condicionada desde principio de curso por la lesión de Antonio Raíllo; y el frente ataque, donde los cuatro especialistas de la plantilla —tres de ellos llegaron en la ventana anterior del mercado— solo suman cinco goles en la Liga. Hay otra cosa clara: la intención es que los que vengan sean futbolistas con cierto bagaje y que procedan, a ser posible, de la Liga. O que al menos la conozcan perfectamente, como en el caso de Sergio Rico, para poder aportar desde el día uno y evitar los problemas de adaptación de otras temporadas. Los apuestas de riesgo se reducirán al mínimo y los experimentos con futbolistas de otros campeonatos serían, como mucho, el último recurso.

A la espera

El fichaje más avanzado y el que lo tiene todo bloqueado es el de Sergio Rico. El guardameta sevillano (28 años) es el elegido para dar un salto de calidad bajo el larguero, una posición que el cuerpo técnico y la dirección deportiva del Mallorca consideran estratégica para la pelea de esta segunda vuelta. Rico tiene contrato hasta 2024 con el PSG pero con Gianluigi Donnarumma y Keylor Navas por delante sus opciones de jugar son remotas y después de tres temporadas sin apenas protagonismo en Francia lo que quiere es tener minutos, algo que en Son Moix cumpliría. No obstante, el Mallorca espera que el club parisino asuma gran parte de la ficha del andaluz porque de lo contrario podría destinar menos de sus recursos a los otros fichajes. Luego habría que ver cómo se reestructura la portería, en la que se amontonarían hasta cuatro efectivos. De hecho, si finalmente llega Rico no está ni mucho descartado que salga Manolo Reina, al que solo le quedan unos meses de contrato.

Paco Alcácer.

El otro gran objetivo es el de un delantero contrastado. En los despachos del club tienen muy claro que las diferencias se marcan en las dos áreas y tras los fiascos de Fer Niño, cuyo rendimiento ha ido menguando con los meses, y Matthew Hoppe, que apenas ha podido mostrarse, la idea es ir sobre seguro y contratar a un futbolista que sea capaz de desequilibrar cuando llegue la hora de la verdad. Ahí cobra una importancia especial la figura de Paco Alcácer, un goleador acreditado que encaja como un guante en ese perfil que se rastrea. El problema, como casi siempre, es económico. El valenciano tiene un caché elevado, de ahí que el Mallorca juegue con los plazos e intente rebajar al máximo la inversión en sus otras maniobras. El siguiente peldaño en la escala de las necesidades está en una defensa que lleva agrietada desde que empezó el campeonato. Aunque en principio Raíllo volverá a estar disponible en breve, necesitará tiempo para recuperar su mejor nivel en una zaga que además ha quedado descompensada sin Sastre. El objetivo en este caso es aplicar algo de cemento con un futbolista polivalente que puede jugar por el centro y a un costado.

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