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El Barça, un club en descomposición

| Palma |

El Mallorqueta jugó más y mejor en la primera parte del partido de cuartos de final de la Copa del rey ante el Girona que en toda la temporada junta. Arrolló a los de Puigdemont y demostró que otro fútbol es posible en Ca n´Aguirre. La alegría duró solo 45 minutos, pero les bastó para conseguir el billete a semifinales y soñar de nuevo. El triste despertar liguero ante el Betis devuelve a la realidad a un equipo con síntomas clarísimos de no saber optimizar sus recursos. En cualquier caso, el Mallorca tiene una pintiparada oportunidad para lograr un título, ni tan siquiera imaginado a principios de temporada.

Por el otro lado del cuadro, el Athletic Club de Bilbao eliminó al Barça en la Catedral. Nada noticioso, viendo la situación de unos y otros. Los que menospreciaron a Valverde en Barcelona llevan la penitencia en su propio pecado. Los bilbaínos no dieron opciones y certificaron la quinta semifinal consecutiva con una prórroga guionizada por Hollywood, con sendos goles de los hermanos Williams. Kamerún siempre en nuestros corazones. El despertar rojiblanco en Cádiz tampoco fue el esperado, pero el punto sumado en el Carranza (soy demasiado viejo para chorradas) le mantiene a tiro de sueño (húmedo) europeo.

Tras la pesadilla de San Mamés, el amanecer culé se tiñó de amarillo submarino y abofeteó con la manita el rostro de los culés. Y como las malas noticias nunca vienen solas, a la dimisión de la diputada de Podemos Lilith Vestrynge (que dijo que el Bernabéu se había construido en pleno centro de la ciudad) se une el anuncio de que Xavi dejará de ser entrenador del Barça en junio. En realidad, dejó de ser el jefe del vestuario azulgrana el día que, en un partido de Champions ante el Amberes, que Laporta le hiciera la convocatoria. Una vez te dejas quitar el cinturón, es difícil recuperarlo.

El FC Barcelona es un club en descomposición. Laporta, el tipo que ganó las elecciones con la promesa de renovar a Messi, fue el presidente que triplicó los pagos a Negreira y usó palancas falsas para fichar jugadores que no hubiera podido hacer legalmente. Sin embargo, en lugar de dimitir, asumir responsabilidades y afrontar los hechos, sale diciendo que la liga está adulterada por las decisiones arbitrales que favorecen a su rival. Como si solo compitieran contra el Real Madrid. Es triste, pero Xavi y Laporta se han convertido en dos memes: el primero, buscando excusas para justificar lo injustificable y el segundo, celebrando sin mesura los logros más absurdos mientras huye hacia adelante a lo Forrest Gump.

Xavi no acabará la temporada, pero Laporta puede acabar con el club si no cambia radicalmente su manera de hacer. Si el emperador estaba desnudo y, aunque todos lo sabían, solo un niño se atrevió a denunciarlo, es imprescindible que alguien desde las entrañas azulgranas asuma la restauración del club. Al igual que ocurre con el Nou Camp, que prácticamente se ha derruido entero por el peligro de colapso que suponía, la rehabilitación del FC Barcelona pasa por una regeneración total. No se trata de poner tiritas, hace falta cirugía mayor. Algo huele a podrido y no es en Dinamarca, donde solo Genoveva ha dado la talla.

Y mientras tanto, en la caverna madridista, las huestes merengues se frotan los ojos y comen palomitas.

No están para palomitas ni el Palmer Básket, que ganó por fin, ni el Fibwi Palma, que perdió de nuevo, pero, aunque parezca increíble, están a solo dos partidos de meterse en el playoff de ascenso. Cosas veredes, amigo Sancho.

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