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Arranca el juicio por la liposucción mortal de Fátima Cherkaoui en Palma

Los dos médicos acusados, para quien la Fiscalía pide sendas penas de tres años de cárcel, se desvinculan de la muerte

Imagen de los dos imputados, el cirujano y el anestesista, que participaron en la liposucción mortal. | Alejandro Sepúlveda

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La Sala de lo Penal número 3 de Palma acoge desde este miércoles, y hasta el viernes, el juicio por la liposucción mortal de Fátima Cherkaoui, de 45 años en marzo de 2017. Están acusados un cirujano y un anestesista, los que participaron en la intervención quirúrgica, y la Fiscalía solicita para ellos sendas penas de tres años de prisión por un delito de homicidio imprudente. También se les pide que indemnicen a los dos hijos de la víctima con 240.000 euros.

En primer término ha declarado el cirujano que sólo ha respondido a preguntas de su abogado, Jaime Campaner. El facultativo ha explicado que lleva desde 1997 realizando este tipo de intervenciones y que durante la liposucción a Fátima «no se hizo nada diferente a lo que había hecho en las centenares de operaciones que he realizado en mi carrera», ha explicado. Asimismo también ha relatado que se le informó a la víctima, tanto oral como por escrito, de los riesgos de la operación.

Por su parte, el anestesista ha subrayado que durante las pruebas preoperatorio no le encontraron ninguna anomalía a la paciente y que el paro cardíaco en el que entró la mujer fue poco antes de finalizar la intervención quirúrgica. La pudieron recuperar y estabilizar. El facultativo ha defendido su actuación tras la complicación, a pesar de que la ambulancia llegó casi una hora después de que comenzaran los problemas con Fátima. «Estuve con ella todo el rato, controlándola todo el rato», ha dicho. Respecto a la solución Klein, ha respondido a preguntas de la fiscal que «se le suministró la cantidad que pidió el cirujano, ni más ni menos».

El Ministerio Fiscal sostiene que los acusados, «llevando a cabo un comportamiento descuidado y actuando de manera negligente», inyectaron a la mujer 4.000 mililitros de solución Klein, que sirve para facilitar la aspiración de la grasa, disminuir el sangrado y anestesiar la zona a tratar. En total extrajeron 4.550 ml de grasa y líquido, dejando 2.450 ml de líquido en el abdomen. Horas después, a las 16.00, dieron la vuelta a la paciente para iniciar la segunda operación «sin cerrar las heridas». La presión del cuerpo sobre el abdomen hizo que la solución de Klein se introdujera en la circulación sanguínea y provocara un taponamiento masivo de los vasos más pequeños, los capilares sanguíneos de los pulmones y la grasa también llegó hasta los capilares del cerebro, que provocó que entrara en parada cardiorrespiratoria.

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