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Vecinos de Son Gotleu encierran a unos okupas que se habían colado en un piso

Ginés Quiñonero y otra vecina junto al tragaluz que taparon para encerrar a los okupas . | Alejandro Sepúlveda

| Palma |

Las okupaciones de pisos en Son Gotleu son algo de lo más normal. Casi cotidiano. Pero en un edificio de la calle Tomás Rullán el miércoles decidieron cambiar la rutina. Unos intrusos se habían colado en uno de los inmuebles tras meterse por la claraboya, así que los afectados decidieron tapar con una reja el conductor. Y atrapar a los okupas.

Los vecinos contaron a Ultima Hora que la casa okupada es propiedad de una entidad bancaria, que ya instaló una puerta blindada para evitar que entraran desconocidos. «El viernes de madrugada ya intentaron entrar, pero el blindaje se lo impidió y se fueron muy enfadados. Lo sé porque pegaron una patada en la pared y aún se ve la marca», cuenta Ginés Quiñonero, histórico líder vecinal de son Gotleu.

El tragaluz por el que descendieron.

Volvieron

Pero los delincuentes le dieron vueltas al asunto y el miércoles regresaron con un plan audaz: quitar los hierros de la claraboya de la terraza comunitaria y deslizarse hasta el domicilio elegido. Era un plan arriesgado, porque descender por ese túnel angosto entraña peligros, pero la jugada les salió bien y se adueñaron de la casa. El problema es que tampoco desde dentro consiguieron abrir la puerta blindada, así que para entrar y salir solo les quedaba trepar por la tronera.

Los vecinos, entonces, se les adelantaron. «Colocamos unos hierros y los dejamos encerrados. Y llamamos a la policía», relatan. Los okupas, desesperados, cayeron en la trampa y se quedaron bloqueados. Sin embargo, en un descuido, comenzaron a golpear los hierros y consiguieron al final mover la rejilla y escapar. «Pero al menos los ahuyentamos, porque ya no han vuelto», celebraron los residentes.

Ginés Quiñonero: «Estamos cansados de que okupen casas»

Ginés Quiñonero es un líder vecinal muy respetado en Son Gotleu y en declaraciones a este periódico aseguró que en la barriada ya están hartos de okupaciones de pisos. Los intrusos se cuelan en las casas cerradas y no pagan los gastos de la comunidad y generan situaciones de inseguridad. Ahora, la Policía Nacional está investigando este nuevo asalto a un domicilio y todo indica que el miércoles eran entre dos y tres los okupas que llegaron al edificio de Tomás Rullán. Y que sabían lo que hacían.

Los intrusos ya lo habían intentado el viernes de madrugada, sin éxito.
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