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Crimen en la Colònia de Sant Jordi

«Era una buena mujer; llevaba viviendo aquí siete años y no daba problemas»

Los vecinos quedaron perplejos al conocer el crimen de Ika. | M. À. Cañellas

| Ses Salines |

Consternación en la Colònia de Sant Jordi. El asesinato de Ika Hoffmann a primera hora de la mañana de este domingo ya había recorrido todo el núcleo costero. El último día de verano se tiñó de luto. «Era una buena mujer. Hace siete años que nos tenía alquilado el piso y no habíamos tenido ningún problema con ella», manifestaba Francisca Valls, propietaria del piso en el que vivía la victima.

«Era una mujer que enviudó estando aquí, en la Colònia, y por lo que sé no quería hombres. Sola vivía muy tranquila. Creo que tenia dos hijas en Alemania. Este hombre no creo que fuera su pareja», concluye Valls, consternada por lo ocurrido. Otra vecina que no se quiso identificar señaló que «se trata de pisos muy pequeños, que tienen una barra americana en la cocina. Ella tenía todos los cuchillos a la vista, no estaban en un cajón».

Sólo uno de los vecinos manifestó que había oído los gritos. Horas más tarde, tras el levantamiento del cadáver, el vecino que dio avisó expresaba escuetamente que «escuché gritos de desesperación y entonces he llamado a la policía».

Algunos vecinos señalaban que, hasta presenciar la llegada de la Policía Local y la Guardia Civil, no se percataron de lo ocurrido. Al ser una zona muy concurrida, de paso hacía la playa dels Estanys o Marquès, centenares de personas pasaron al lado del cordón policial. A medida que transcurrían las horas los transeúntes expresaban asombro, desolación e incluso miedo por lo sucedido.

Uno de los primeros en llegar al lugar fue Miquel Mercadal. Este veterinario de ses Salines fue requerido para que acudiera a recoger el perro y los gatos que tenía Hoffmann en el piso. «El presunto asesino es una persona conocida en la Colònia. Antes trabajaba en la brigada de limpieza de calles y ahora, no lo puedo asegurar, pero creo que estaba en el paro» señaló Mercadal. «Ella sé que era una CatLover, una persona que recogía los gatos de la calle». Tras el levantamiento del cadáver, Mercadal entró en el piso para recoger los gatos y el perro de la propietaria.

Tres días de luto

El alcalde de ses Salines, Joan Rodríguez, acudió al lugar del crimen y manifestó a los medios que «se trata de una lacra social que hay que condenar. No se puede aguantar. Situaciones como esta nos colocan en lo más bajo como sociedad». Rodríguez manifestó que no se conocía denuncias previas.

Por la tarde, en el Ajuntament de ses Salines, el Consistorio reunido en pleno extraordinario declaró tres días de luto en todo el municipio. En el pleno todos los portavoces políticos expresaron mensajes de repulsa por el asesinato. Acto seguido y con la presencia de un buen número de vecinos y autoridades locales y autonómicas, se guardó un respetuoso y emotivo minuto de silencio en memoria de Ika. Entre los asistentes se encontraban el Presidente del Parlament, Vicenç Thomàs, y varios alcaldes.

La semana que finalizó ha dejado cuatro mujeres asesinadas víctimas de la violencia machista y otras dos más que, aunque no figuran en las cifras oficiales por no ser pareja del agresor, murieron a manos de hombres.

Teléfono de ayuda a las víctimas de violencia de género 016

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