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El matrimonio fallecido no reclamó ninguna ayuda

El presidente del Colegio de Psicólogos opina que el marido vio en su decisión «no la mejor, sino la única solución»

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Tanto desde el Govern balear como desde el Consell Insular de Mallorca se definió ayer como una verdadera tragedia el suceso ocurrido el pasado martes cuando un anciano enfermo de cáncer decidió acabar con la vida de su mujer, enferma de Alzheimer, y después con la suya ante el temor de no poder seguir cuidando de ella como llevaba haciendo desde hacía años. Pero se trata de una tragedia que podría haberse evitado, pues según las máximas responsables de los servicios sociales de cada administración existe una red de asistencia que podría haber ayudado a este matrimonio, una ayuda que Sebastián Arbona, de 84 años, no solicitó nunca.

Desde el CIM, Josefina Sintes confirmó que esta persona «no había solicitado ningún servicio por lo que no teníamos constancia de su caso». Por eso, Sintes aprovechó para realizar una llamada a todos los ciudadanos de que se informen o en su ayuntamiento o en su centro de salud de las posibilidades de asistencia que existen. La consellera de Serveis Social del Consell aseveró que este matrimonio no hubiera tenido ningún problema para ingresar en una residencia, donde hubieran sido atendidos, «a no tener hijos y estar los dos enfermos hubiera sido automático». Además, recordó la existencia de una fundación tutelar, puesta en marcha recientemente por el Ajuntament de Palma y el Consell Insular de Mallorca, que se hubiera hecho cargo de esta persona enferma de Alzheimer. En Balears existen tres centros dedicados a los enfermos de alzheimer, uno privado, otro del CIM y un tercero del Govern.

En su opinión, si este hombre no dio ningún paso debió ser o por desconocimiento de las posibilidades o porque se encontraba sumido en profundo estado depresivo que le llevó a actuar como lo hizo. La directora del IBAS, Josefina Santiago, descartó también que este matrimonio hubiese reclamado ningún tipo de asistencia y recordó que existe un servicio de familias cuidadoras «que podría haber sido muy apropiado para estas personas». También, desde el Ajuntament de Palma se informó ayer de que no consta que estas personas recurrieran a los servicios sociales municipales. El regidor de Acción Social, Antoni Nadal, señaló que a los servicios sociales de Cort les resulta «difícil» detectar una situación «límite» como la que vivía el matrimonio «si no se tiene conocimiento de ello».

Por último, el presidente del Colegio de Psicólogos de Balears, Julián Baltasar, destacó la vital importancia de que una persona que cuida a un ser querido impedido o enfermo reciba a su vez asistencia física y psicológica, «pues de lo contrario, llega un momento en que el grado de afectación puede situar al cuidador a la misma altura del enfermo».

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