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Cristina e Iñaki, una historia de amor marcada por el caso Nóos

Los exduques de Palma han confirmado que «interrumpen» su relación matrimonial

Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarín el día de su boda. | Efe

| Madrid |

Cristina de Borbón e Iñaki Urdangarin han confirmado este lunes su decisión de «interrumpir de común acuerdo su relación matrimonial». El comunicado ha llegado tan solo cinco días después de que se publicasen unas fotografías del exduque de Palma paseando de la mano con Ainhoa Armentia, una compañera del bufete de Vitoria en el que trabaja. «El compromiso con nuestros hijos permanece intacto. Dado que es una decisión de ámbito privado, pedimos el máximo respeto a todos los que nos rodean», indica el texto en el que formalizan su decisión.

Con estas escuetas palabras la pareja pone fin a 24 años de matrimonio, una relación que ha estado marcada por el nacimiento de sus cuatro hijos y por el caso Nóos. Su historia de amor comenzó en los Juegos Olímpicos de Atlanta en el año 1996, cuando una joven Cristina conoció a Iñaki, que participaba como jugador de la selección de balonmano. Tan solo un año después la pareja se casaba en la Catedral de Barcelona, ya convertidos en Duques de Palma por decisión del entonces rey.

La imputación de Urdangarin a finales de 2011 en una pieza separada del 'caso Palma Arena' supuso un antes y un después en su matrimonio. Un calvario judicial que también salpicó a Cristina, que finalmente fue imputada en 2014 por el juez José Castro. Precisamente en la investigación por el caso Nóos ya salieron a la luz unos correos electrónicos entre los años 2003 y 2004 que demostraban que el vasco no era del todo leal a su mujer. «Hola, pedazo de mujer», «Hola, ojos azules» o «el día ya lo tenemos pero el lugar no. ¿Triste no?», son algunas de las frases que se podían leer en los emails que el empresario dirigía a la mujer de un amigo.

Imagen de la familia de vacaciones en Mallorca.

El propio Urdangarin intentó no hacer declaraciones al respecto en el juicio: «Yo he venido aquí a proteger los correos de carácter personal, no le voy a reconocer si yo he cometido o no unas infidelidades», aseguró en aquel momento. Aunque en el plano sentimental Cristina le perdonó esta supuesta infidelidad, legalmente no le fue tan bien. El exjugador de balonmano fue condenado a seis años y 3 meses de cárcel y a una multa de 512.553 euros por delitos de prevaricación, malversación, fraude, tráfico de influencia y dos delitos fiscales relacionados con la actividad de la citada entidad sin ánimo de lucro.

Durante todo el procedimiento el matrimonio se mantuvo unido y es que Cristina siempre estuvo al lado de su marido en los momentos complicados. «Ella creyó, cree y seguirá creyendo en la inocencia de su esposo», señaló el abogado de la infanta, Miquel Roca, tras conocerse el fallo. El 12 de junio de 2017 la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo decidió rebajar en cinco meses la sentencia contra el ya exduque hasta los 5 años y 10 meses. Por su parte la entonces infanta tuvo que hacer frente a una multa 136.950 euros.

Cristina de Borbón durante su declaración en el juicio.

Urdangarin ingresó el 18 de junio en la prisión de Brieva, una cárcel de mujeres en la que se habilitó un módulo específico sin contacto con el resto de presos para que cumpliera la sentencia. En septiembre de 2019 se le autorizó a que saliera dos veces a la semana de la prisión para hacer voluntariado en una ONG de Pozuelo de Alarcón, y en diciembre de ese mismo año Instituciones Penitenciarias flexibilizó su segundo grado, autorizándole a dormir en el Centro de Inserción Social de Alcalá de Henares (Madrid). Durante todo este tiempo Cristina de Borbón ha mantenido su residencia en Suiza.

En marzo de 2021, y tras habérsele concedido el tercer grado, Urdangarin recibió autorización para cumplir el resto de condena en semilibertad en la prisión de Zaballa, en Álava. Inicialmente dormía de lunes a jueves en la cárcel, mientras que por el día podría trabajar en un bufete de abogados en Vitoria, donde pasaba los fines de semana en casa de su madre, Claire Libaert. Precisamente en este nuevo puesto de trabajo Iñaki ha conocido la que parece que es su nueva ilusión. Actualmente Iñaki ya tiene permiso para pernoctar fuera de prisión todos los días de la semana.

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