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Los últimos 'mestres d'aixa' de Palma

Antoni Munar, ‘Boliquet’. | Gabriel Alomar

| Palma |

Entre los oficios más ancestrales y arraigados en Mallorca destaca el de mestre d?aixa o carpintero de ribera. Se denomina así al artesano que trabaja en la construcción o reparación de embarcaciones de madera. Antaño fue un oficio esencial en Baleares y de amplia difusión, pero con la llegada de nuevos materiales, como la fibra de vidrio a partir de los años 60, y las nuevas técnicas para la construcción de embarcaciones, quedó progresivamente relegado a un segundo plano.

Una tradición en la que algunas iniciativas puestas en práctica, como la escuela taller del Consell de Mallorca, permitieron mostrar y enseñar a las nuevas generaciones las técnicas ancestrales de la construcción náutica en madera. Toda una realidad que mantienen como legado los conocimientos de los mestres d? aixa mayores, supervivientes de una época que había hecho esta actividad inmutable hasta la llegada de los nuevos tiempos, tras siglos de historia.

Una barriada estrechamente vinculada al mar, como la de es Molinar, llegó a contar en su mejor época con ocho talleres. En la actualidad, solamente sobrevive uno, a cargo de Antoni Munar, ?Boliquet?, y continuado por su hijo Antoni Josep Munar. Juntos despiden ahora ?se encuentra en proceso de cierre? el que ha sido su taller de toda la vida, en donde vemos una de las últimas construcciones realizadas aquí de forma artesanal. Se trata de una pastera, embarcación antaño muy popular y casi extinguida en la actualidad en nuestras aguas. En torno a ella vemos multitud de piezas cuya lexicografía nos remite a un pasado remoto y cuyos términos inexistentes en los diccionarios solamente conocen los más veteranos.

Colgados de las paredes, cual mudos testigos de un pasado en extinción, vemos unos gálibos dispuestos para dar forma a unos cascos que ya no se construirán. «Durante los últimos años se ha producido una disminución sustancial de conocimientos y, sobre todo, de barcas tradicionales», indican padre e hijo ante unos gánguiles de pesca que en su día calaron en aguas de la bahía. Algunas herramientas llegaron a tener hasta tres nombres, como cap serrat, centenella o fals escaire. En estos momentos Antoni J. Munar tiene por objetivo hacer una ficha de todas ellas para legarlas al futuro Museo Marítimo.

En Can Pastilla se encuentra un discípulo resultante de la desaparecida escuela del Consell. Uno de sus ex alumnos, Joan Mario Rabassa. En su opinión, la globalización y las instituciones son responsables, junto con la evolución social, de la situación a que ha llegado la carpintería de ribera en su faceta más tradicional. Y es que si antes se vivía de ello, debido a su vinculación con el sector de la pesca tradicional, indica Joan, hoy día constituye el reducto de unos pocos, el de los amantes de las embarcaciones clásicas o de época, que mantienen como piezas de un museo vivo, a bordo de las cuales salen a navegar.

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