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Lluc recibe a los miles de participantes de la 44 edición de la Marxa des Güell a Lluc a Peu

Tres de los participantes en la marcha Des Güell a Lluc a Peu celebran su llegada al Santuari de Lluc. | Miquel Àngel Borràs

| Lluc, Mallorca |

El monasterio de Lluc, ubicado en plena Serra de Tramuntana, ha recibido este domingo por la mañana a los miles de participantes en la 44 edición de la Marxa des Güell a Lluc a Peu. Los más rápidos, que han completado el recorrido corriendo, han llegado poco después de las tres de la madrugada, aunque el grueso de lo 6.500 marxaires que ha terminado el camino culminaban los 42 kilómetros de trayecto sobre las siete de la mañana de este domingo.

La marcha comenzaba desde la Plaça des Güell poco antes de las 23:30 horas de este sábado, después de un calentamiento exhaustivo al ritmo de los artistas Jaume Sureda, David Tavaré, Arahí, Crazy & Orly, Coco, Martta, Brish, Joan de Son Rapinya y Sebas Garreta, que animaron la revetla, presentada por Manu Blanco.

El calor no impidió que los miles de participantes, cerca de 15.000 inscritos, llenaran las calles adyacentes. Antes de la salida, el Grup Güell rindió homenaje a las mallorquinas Melani Homar, campeona del mundo de petanca en 2015, y a Marta Lliteras, campeona europea de rugby en 2010 y actualmente seleccionadora balear.

Aunque la mayoría de los asistentes eran jóvenes, los había de todas las edades, muchos de ellos repetidores. El buen humor ha sido la tónica habitual de la marcha, que muchos han calificado de «animada y bonita». Recorridos varios kilómetros, los avituallamientos han sido la clave para que muchos no perdieran las fuerzas.

El buen ambiente no ha cesado, aunque sí que ha variado en algunos puntos de ascensión de las emblemáticas cuestas de montaña o en los últimos kilómetros de la marcha.

A la llegada al Santuari de Lluc, la carpa de Protección Civil de Calvià atendía, sobre todo, contracturas, lipotímias y ampollas, según explicaba el coordinador operativo Manuel Barné. La imagen, a primera hora de la mañana, era la de muchas personas descansando y refrescándose en los exteriores del monasterio mientras esperaban los buses que les llevaran de vuelta a Palma.

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