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Santa Maria

La humedad y las grietas se apoderan del convento y su reforma sigue estancada

| Santa Maria |

La humedad y las grietas han tomado la iglesia del convento de los Mínims, en Santa Maria del Camí. A la espera de que el Obispado reúna el dinero suficiente para abordar la ansiada reforma, los muros y bóvedas de la iglesia dedicada a Nuestra Señora de la Soledad amenazan con venirse abajo.
La última advertencia la provocaron unos leves desprendimientos que se produjeron hace casi un año sobre el presbiterio, lo que obligó a instalar unas redes de protección. El mismo párroco ha manifestado públicamente a los feligreses su miedo a que se produzcan nuevos desprendimientos.
Sin embargo, la parte del templo visiblemente más degradada es el ábside. Parece ser que las goteras han permitido que el agua se filtrara en los muros que lo sustentan. De aquí las manchas de humedad y las grietas que muestran las paredes hacia el interior del templo. La humedad y las grietas también son visibles en la sacristía y en las capillas laterales de la nave central.
Lo cierto es que ninguno de los proyectos de reforma de este Bien de Interés Cultural se ha llegado a ejecutar. El primero data de finales de los años noventa y se aplazó porque coincidió con la reforma de la parroquia. Dada la coincidencia, se optó por hacer obras en la parroquia y, mientras esas durasen, celebrar el culto religioso en el convento. Pero la reforma quedó en el dique seco.
Hace pocos años, el arquitecto Alfons Barceló hizo un anteproyecto que tampoco se llevó a cabo. Más recientemente, otro arquitecto redactó un nuevo proyecto, más completo que el de Barceló pero basándose en el suyo, que hasta la fecha sigue sin materializarse. La Iglesia también ha estudiado la posibilidad de arreglar las goteras y evitar así que la degradación del templo se acelere, pero la iniciativa tampoco ha fructificado.
A pesar de contar con una subvención otorgada por la Conselleria d'Habitatge i Obres Públiques, el principal obstáculo para afrontar la reforma de la iglesia estriba en su financiación. El Govern habilitó hace dos años una partida de cerca de 700.000 euros, pero el dinero que debe poner el Obispado sigue sin llegar.
Historia
El convento de los Mínims de Santa Maria lo construyó Lluc Mesquida a finales del siglo XVII. En 1860 fue objeto de una reforma y en 1962 el Gobierno lo declaró Bien de Interés Cultural (BIC), por lo que actualmente goza de un grado de protección máximo.
El recinto fue ocupado por espacio de casi 200 años por el orden de los Mínims, a los que se atribuye la creación de la reputada llet d'ametlla. Actualmente es propiedad de la familia Conrado-Villalonga.

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