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Una lucha contrarreloj para salvar a Ian

Los padres de este niño mallorquín buscan nuevos tratamientos contra el tumor desmoplásico que sufre

El pequeño Ian, de nueve años, tras recuperarse del primer tumor.

| Palma |

Ian Chaves tiene tan solo nueve años, pero ha pasado por mucho más de lo que se le debería exigir a un niño de su edad. Su vida dio vuelco en 2019: empezó a sentirse mal en julio, en un par de días engordó 9 kilos, casi sin comer, porque su estómago no funcionaba bien. Los oncólogos de Son Espases decidieron aplicarle una quimioterapia de rescate para no perderlo. Tuvo suerte. La palabra cáncer pesaba sobre su cabeza como la espada de Damocles. Poco después le pusieron nombre y apellido a su enfermedad: un sarcoma desmoplásico que ataca a los tejidos blandos provocando múltiples tumores.

En un primer momento le afectó al estómago; una recaída en 2021 le afectó al cerebro; y una tercera, detectada este mismo mes de marzo, le ha provocado un tumor en la médula espinal, que le afecta a piernas y brazos. Es muy cáncer agresivo y, sobre todo, escurridizo. No hay muchos casos similares en España, el de Ian es el tercero. ¿Las posibilidades de recuperación? La familia de este pequeño, que ahora reside en Londres, se niega a hablar de porcentajes, solo de opciones.

Esta semana, la historia de Ian ha estado en boca de todos gracias al hilo que su padre, Jordi, escribió en Twitter y que se convirtió en viral en pocas horas. Famosos como Gerard Piqué, que le ha firmado una camiseta, y mensajes de apoyo de la periodista Ana Pastor o los streamers Ibai Llanos y The Grefg han alegrado estos días al pequeño, que se prepara para una nueva tanda de radioterapia en el Great Ormond Street Hospital de Londres, especializado en niños, a donde su familia se trasladó en febrero de 2021 para cambiar de aires y buscar otro tipo de terapias.

Ian Chaves, segundo por la derecha, con sus padres, Inma y Jordi, y su hermano pequeño, Nathan.

Su padre, cocinero profesional, asegura que publicó la historia de su hijo en redes sociales porque esperaba localizar a más gente en su situación; también por la posibilidad de encontrar a algún especialista que ayude al pequeño y, de paso, han puesto en marcha un crowdfunding para recaudar dinero para la investigación de este tipo de cáncer y buscar otra terapias. «Ian da muchas vueltas a todo lo que sucede a su alrededor. Eso no quita que sea muy dicharachero, que su sonrisa ilumine cualquier habitación en la que entra y que, como todo crío, se pelea cada dos por tres con su hermano pequeño Nathan, de cinco años, que es un torbellino. Pero de un tiempo a esta parte, nos hemos percatado de que está más retraído y sin energía», apunta Jordi.

No es para menos. Ian acumula sesiones de quimio, de radioterapia, hospitalizaciones, operaciones... por ejemplo, en marzo de 2020, con la pandemia en ascenso, ingresó en el hospital de Son Espases para someterse a un HIPEC, que combina en un misma intervención la cirugía para extirpar los tumores y la administración de una dosis de quimioterapia. No salió del centro hospitalario hasta dos meses después, muy recuperado, pero con los riñones tocados. En febrero de 2021 volvieron a vivir a Londres, ciudad en la que había nacido Ian, pero la tranquilidad acabó rápido.

Ian empezó a tener unos dolores de cabeza terribles en mayo de 2021. Sus padres, Jordi e Inma, no querían admitirlo, pero el diagnóstico fue claro: el sarcoma de desmoplásico había vuelto, esta vez alojado en el cerebro. Nuevas sesiones y sacar fuerzas de donde se pudiera para seguir adelante. En verano, un nuevo milagro, Ian se recuperó, hasta el punto de que volvió a clase otra vez, algo que no hacía desde 2019. El tercer revés ha venido en marzo de este año, cuando le diagnosticaron un nuevo tumor, en esta caprichosa ocasión, en la médula espinal.

Ian, con su padre, en Reino Unido.

«Ian sabe que tiene un bicho, como le sucedió a su madre, Inma, ya que poco antes de que nuestro hijo enfermara, acaba de recuperarse de un cáncer de pecho. Sabe lo que es perder el pelo y encontrarse mal a todas horas. Vivimos dos vidas. Delante de él intentamos estar fuertes, quitarle hierro al asunto y hacer que nuestro día a día sea lo más normal posible. Cuando se va a dormir, mi mujer y yo nos encerramos en nuestra habitación y dejamos que la frustración nos embargue», confiesa Jordi, que busca diferentes opciones para tratar a Ian.

«Nuestro hijo hace la parte más difícil, nosotros nos centramos en lograr que pueda cumplir sus sueños. Quiere ser streamer como Ibai Llanos y que montemos juntos un restaurante para vender paellas, 'que en Londres son muy malas', dice siempre mi hijo. Por eso, estamos pensando en probar una nueva técnica en Córdoba, a ver si esta vez es la definitiva. No nos vamos a cansar de luchar» finaliza Jordi.

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