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Sonia Vidal, jueza decana de Palma: «Hay jueces en Palma que no tienen despacho para trabajar»

Afronta su segundo mandato en el decanato de Palma después de recibir un apoyo mayoritario de su compañeros, 44 votos de 57 posibles con el reto de lidiar cada día con la falta de medios de la Justicia en las Islas.

La jueza decana de los juzgados de Palma, Sonia Vidal Ferrer, posa en un banco de La Rambla.  | Teresa Ayuga

| Palma |

Sonia Vidal (Palma, 1972) renovó este verano su mandato como juez decana de Palma. Le ha tocado lidiar con la pandemia y mantener los juzgados en marcha además de la endémica falta de recursos de los órganos judiciales.

A los decanos, a diferencia del Consejo, sí les eligen los jueces y sin problema, ¿no?

—Sí, los decanos somos la última elección democrática que queda en la carrera y los eligen los compañeros y no pasa nada, nos movemos en una normalidad absoluta.

¿El bloqueo del Consejo General del Poder Judicial se nota de alguna manera en los juzgados?

—La única incidencia que quizá yo podría ver es una cierta lentitud en concursos de traslados, pero no se si se puede ver afectada por la pandemia. ¿Qué pasa? Que esto te deja mucho más tiempo vacante algunos juzgados. En Palma tengo como seis vacantes en sa Gerreria.

¿Con la situación del Consejo se ha crispado la opinión pública en torno a la Justicia?

—Es que el debate no es público, es político. Hay un debate político en el que los jueces ni se meten y no afecta en el día a día de los jueces. Evidentemente, en la medida en la que los políticos elevan el debate o sacan a colación aspectos que afectan a la justicia, la gente opina más, pero a los jueces no nos afecta.

Ha habido críticas como al auto de la juez por el confinamiento de los estudiantes COVID. ¿Son presiones políticas?

—La injerencia política a las decisiones judiciales en los últimos años se ha incrementado. Antes los políticos eran más respetuosos en el sentido de respetar las decisiones judiciales, pero en este momento se ha incrementado la ingerencia política o la intentan. No quiere decir que sea efectiva, quiere decir que elevan ese tono cuando no es acorde con sus planteamientos. Esta es la cuestión.

El TSJIB revocó esa decisión.

—Lo que hubiera sido deseable es que la reacción del Govern a la primera decisión hubiera sido igual de mesurada que ante la del TSJIB.

¿Considera adecuado el servicio de la Administración de Justicia en el partido judicial de Palma?

—Habida cuenta los medios materiales y personales que tenemos    es increiblemente bueno. Hacemos maravillas. Si tuviéramos que hacer lo que tenemos que hacer con lo que hay,    podríamos cerrar el chiringuito.

¿Se ha absorbido el retraso que ha provocado el COVID?

—Lo que es COVID estrictamente, sí. El problema viene de jurisdicciones que ya estaban atascadas y se ha incrementado el trabajo. La situación se ha gestionado bastante bien por parte de casi todas las jurisdicciones pero hay algunas que ya venían dañadas. El volumen de trabajo está subiendo mucho e incide en el atasco que hay.

¿Las atascadsa son sobre todo Contencioso y Social?

—Y Mercantil, que tiene un volumen muy elevado. Nos colocamos a la cola de España en Contencioso, en Social, en Mercantil y quizá en Violencia de Género también.

Todos esos juzgados tienen algún refuerzo ¿son suficientes o sólo parchean?

—Son parches que pueden ayudar un poco pero son parches. Son medidas coyunturales que pueden ayudar algo pero que no solventa. Lo que solventaría es la creación de nuevos órganos, pero no de uno.

¿El tapón es la falta de espacio?

—Es el problema grave en este momento y cuando digo falta de espacio es que ni siquiera tengo un despacho libre. Hay jueces que no tienen despacho para trabajar.

¿Hay solución a corto plazo?

—La solución a corto plazo era alquilar y llevamos dos años para intentar buscar un local para que puedan entrar en funcionamiento dos juzgados nuevos. Si eso es a corto plazo...

¿Y el local nuevo para que se traslade el Registro Civil?

—Sé que se escogió un local que tenía aptitudes y que precisaba de poca obra. El motivo por el cual no nos hemos ido aún no lo sé. Lo que sé, porque también se me ha dicho, es que si no hay espacio, no habrá más juzgados. El Ministerio está en las grandes cosas y la justicia ordinaria no son las grandes cosas.

Parece que sí hay un terreno factible para construir, ¿no?

—Me consta que el presidente se está moviendo todo lo que puede, pero no depende de nosotros, necesitamos a las demas instituciones. El Ministerio es quien tiene que pagar y hacer y le tiene que interesar o tiene que poder. Hay un sitio factible, pero el Ministerio tiene que decir que sí. Va a tener pocas oportunidades como esta.

¿Los medios tienen que llegar desde demasiado lejos?

—Hay un desapego tan grande de Madrid hacia las Islas que es un desconocimiento que hasta culturalmente te llega a llamar la atención. No tienen ni idea de nada de aquí, el desapego es tan grande que las palabras siempre son buenas pero no llegan con una idea aproximada de lo que es vivir en la Isla, la configuración de la Isla ni los juzgados en la Isla ni nada. Partiendo de ahí...

En su mandato se ha encontrado a un juez en el banquillo y a otro imputado, Penalva, ¿cómo ha afectado a los juzgados?

—Ha sido atípico. Ha sido una situación totalmente atípica y que además, tanto los ciudadanos y el resto de jueces tenemos un desconocimiento importante de lo que hay. Evidentemente ha tenido un impacto partiendo de que es un compañero con amistades con otros compañeros y partiendo de que es una situación que no se comprende. Ha generado desconcierto. Es verdad que en este momento está todo normalizado pero en una determinada época el desconcierto era importante. El problema se ha ido encauzando, pero sí afectó al ánimo de los compañeros.

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