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Tintín se moja en Palma

La consellera Josefina Ramis, quinta desde la izquierda, posó con los personajes de los tebeos de Hergé y con los integrantes de la comparsa que participó en la Trobada Tintinaire. | S. Amengual

| Palma de Mallorca |

Tintín y sus amigos, el capital Haddock y el profesor Silvestre Tornasol, hicieron ayer frente a una meteorología adversa que pasó por agua buena parte de la mañana. Fue en el patio de La Misericòrdia de Palma, donde se celebraban dos acontecimientos en torno a las historietas, la Fireta de Llibres y Tebeos Vells y la Trobada Tintinaire que, por primera vez, se desplazaba de Catalunya a Mallorca.

Los aficionados a los cómics no se arredraron ante la lluviosa mañana y, aunque tuvieron que suspenderse algunos actos, como el encuentro de perros Milú, y cubrirse con plásticos algunos expositores, las actividades fueron celebrándose según lo previsto. Como el taller de cómic que impartió un madrugador Àlex Fito, colaborador de Ultima Hora, quien comentó que, sobre todo, había hablado del trabajó de Hergué, el creador de Tintín; el Trivial gigante, también en torno a la figura del famoso reportero de cuento, o la entrega de premios del concurso de dibujo, en el que participaron los alumnos de los IES Ramon Llull y Sureda Blanes, que ganaron Andrea Fernández y Silvia Aguiló. Francisco Covas se llevó el trofeo al mejor jugador en el Trivial.

A La Misericòrdia acudió ayer la consellera insular de Joventut, Josefina Ramis, y entre el público se pasearon los dibujantes Luis García, Miquel Fuster, Fito o el galerista Juan Antonio Horrach. Aunque quienes concitaron toda la atención fueron un rubio Tintín, encarnado por el joven estudiante Dani Rojo Navarro, quien confesó que el héroe de Hergué le «gusta mucho» porque «es muy astuto». A su lado, Miquel Puig, de la asociación catalana de tintinaires 1001, hacía un «homenaje a la nostalgia de nuestra infancia» vestido de un capitán Haddock más simpático que el original, mientras que Víctor Niubò, presidente de la citada entidad, explicaba que «durante la dictadura fraquista», éste cómic «era una ventana abierta al mundo» y que, en la actualidad, las jóvenes generaciones «también le siguen gracias a que padres y abuelos les compran» estos tebeos que han alimentado el afán de aventura de millones de lectores en todo el mundo.

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