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El compositor Javier Pérez de Arévalo estrenará varias obras en Atapercu

El último farero de Formentera participará en el II Festival Internacional de Percusión de Atapuerca

El compositor Javier Pérez de Arévalo, en Alaró. Foto: M.N.

JULIO HERRANZ

El compositor Javier Pérez de Arévalo, quien fuera el último farero de Formentera y actualmente es el encargado del Museu del Faro de Porto Pi, ha sido invitado a participar en la segunda edición del Festival de Percusión Atapercu.

El encuentro, que se celebrará del 16 al 19 de julio y pretende complementar el fabuloso escenario cultural que representan los más importantes yacimientos prehistóricos de Europa, incluye música de todo tipo, con especial dedicación al mundo de la percusión. En el programa figura también el cantautor uruguayo Jorge Drexler, ganador del Oscar 2005 a la Mejor Canción Original.

En la tercera jornada del festival, se estrenarán varias obras de Pérez de Arévalo para un grupo de tres percusiones y se presentará el libro infantil Toc-Toc, el niño de la Sierra de Atapuerca, de Kole Seoane, editado por la Fundación Atapuerca, que incluye un audio-libro con una serie de piezas de percusión creadas para el personaje infantil por el compositor y farero e interpretadas por el grupo de percusión mallorquín Percussí o no, que dirige Paco Vicedo, profesor del Conservatori Superior de Música de les Illes Balears. «Para mí resulta entrañable recordar cómo el personaje Toc-Toc nació en las mismas entrañas del Faro de la Mola, cuando todavía vivíamos allí Kole y yo», apuntó el compositor.

En la misma jornada, el conocido grupo madrileño Neopercusión estrenará la obra Pilgrim music, en la que Pérez de Arévalo explota al máximo la tímbrica de los instrumentos de piel, bajo una estética emparentada con el folklore imaginario de Bartók o el folklore subjetivo de Ginastera, aunque con una estética más contemporánea.

El hecho de estar Atapuerca en el Camino de Santiago proporciona un impulso creador que el compositor desarrolla bajo ritmos cercanos al malambo argentino. «Por varias razones: por estar el peregrino sometido a una lucha consigo mismo y a un gran esfuerzo físico, características de este tipo de baile; por ser una exhibición de fuerza y constancia, y porque en el malambo cada movimiento se denomina 'mudanza'; de manera que el recorrido por el Camino queda así contemplado en su totalidad como una danza donde cada día se realiza un movimiento», explicó.

También en este mes de julio, Pérez de Arévalo estrenará en el Museu Arqueològic de Manacor una pieza para flauta sola, compuesta especialmente para este museo y que ha titulado El somni del miotragus. Dicha composición está dedicada a un cráneo de esta especie de cabra endémica del archipiélago, todavía existente en la época talayótica, que permanece expuesta en el museo.

En su nueva época creativa, el compositor Javier Pérez de Arévalo centra la atención en la elaboración conjunta de música y texto, como en el caso de Detritus, pieza para percusión, violonchelo y actor, estrenada el pasado diciembre en el Teatre Principal de Palma.

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