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Veinte años de la gran gesta del Real Mallorca

Este 28 de junio se cumplen dos décadas de esa noche en Elche donde el equipo rojillo levantó el trofeo de la Copa del Rey

Imagen de la plantilla del Real Mallorca levantando el trofeo que le acreditaba como campeón de la Copa 2003. | Joan Torres

| Palma | |

Hay fechas imprescindibles en la memoria del mallorquinismo y la de hoy es una de ellas. Tal día como este 28 de junio pero de 2003, hace ahora veinte años, el Mallorca levantaba el trofeo más importante de su historia, el que junto a la Supercopa de España del 98, da lustre a sus vitrinas. En Elche, ante el Recreativo, el equipo por aquel entonces dirigido por Gregorio Manzano se alzaba con el título de campeón de la Copa del Rey. Fue la final de Etoo. El camerunés marcó dos de los tres goles que anotó el equipo rojillo. El otro lo consiguió Pandiani. Fue un partido perfecto porque el aficionado disfrutó más que sufrió. Ese Mallorca era un equipo superlativo.


El once titular que saltó al Martínez Valero estuvo formado por Leo Franco; Cortés, Nadal, Niño, Poli; Riera, Ibagaza, Lozano, Novo; Pandiani y Etoo. Desde el banquillo saltaron en la recta final del choque Marcos, Campano y Carlitos, mientras que no tuvieron minutos Miki y Lussenhoff. Pero en ese plantel había futbolistas también como Campano, Nanu Soler, Robles, Biagini, Tuni y Olaizola. A la batuta Gregorio Manzano, el entrenador que dirigió a un equipo que llegó a jugar de memoria y que tenía al camerunés como el jugador de referencia sobre el terreno de juego.

Esa final fue del Mallorca de principio a fin siendo muy superior a un Recreativo de Huelva que ya había descendido a Segunda División. Pero el camino hacia esa encuentro no fue fácil. Solventó la primera eliminatoria ganando por la mínima ante la Gramanet y empatando después a cero frente al Hércules. En los octavos se empinó el camino. Se midió al Valladolid (empate a dos en la ida y victoria uno a cuatro en pucela). En los cuartos le tocó enfrentarse al Real Madrid. El equipo balear hizo bueno el empate a uno de la ida y goleó en Palma cuatro a cero para pasar a semifinales.

De nuevo otro hueso esos años, el Deportivo de la Coruña. Y de nuevo exhibición de los mallorquinistas. Ganó dos a tres en Riazor y empató a uno en Palma. Ese fue el camino hacia una final que le midió a un sorprendente Recreativo, que en la Liga había firmado el descenso, pero en la Copa fue superando a rivales hasta plantarse en la finalísima de Elche.


El club bermellón llegaba a la lucha por el trofeo tras dos intentos frustrados, el de las finales disputadas en el 91 ante el Atlético de Madrid en el Bernabéu y en el 98 contra el Barcelona en Mestalla. En ambas había caído y ese día tocaba resarcirse y conseguir una Copa que hiciera justicia a la labor de la entidad y al trabajo llevado a cabo por los futbolistas, técnicos y auxiliares.

Esos años la administración del Grupo Zeta estaba ya de salida y el club pasó a manos de un consejo mallorquinizado al máximo en gran parte gracias a la ayuda económica que inyectó Bartolomé Cursah.
Con Mateu Alemany a los mandos, la entidad tomó esa Copa del Rey como un claro mensaje de lo que tenían que ser las cosas de cara al futuro, una piedra sobre la que sentar las bases y seguir adelante. La historia no fue la esperada y los dulces momentos vividos en tierras ilicitanas fueron poco a poco dando pasos a cambios radicales de gestión en el seno del club. Pero ese día y en especial esa calurosa noche de finales de junio de hace veinte años, la alegría fue desbordante. Los aficionados, más de quince mil que viajaron a Elche, lo hicieron en esta ocasión sin lo sobresaltos de la anterior final a Valencia.

Elche fue una fiesta de principio a fin. Una de las fotografías que seguro permanece en la mente de muchos aficionados fue la del equipo bajando del autobús antes de entrar al Martínez Valero. En ese momento Samuel Etoo, puño en alto, hizo temblar Elche con su carisma. Ahí empezó a ganarse la final.
No lo tuvo fácil Samuel en ese partido porque la noche anterior, su gran amigo, Marc-Vivien Foé, internacional por Camerún y que fallecía a las pocas horas de caer desplomado en un partico contra Colombia. Las horas antes de la final, Samuel reunió al equipo, les transmitió que él tenía la cabeza muy centrada en el partido y que tras ganar la Copa, volvería con su selección para honrar el recuerdo de su amigo. Y Etoo jugó esa final y la ganó. Evidentemente con la ayuda de todo el equipo, pero el camerunés lideró a ese quipo magestuoso.

Las celebraciones los días posteriores en Palma fueron inolvidables. Autocar descapotable, rúa por las calles, miles de seguidores en las principales vías de Ciutat y las emociones a flor de piel. Hace veinte años que el Mallorca escribió con letras de oro su nombre en las páginas de la historia del fútbol español. Trajo un título que es el orgullo de un club que ahora vuelve a crecer para intentar abordar otra noche como la de hace veinte años. A la tercera fue la vencida y desde entonces el Mallorca pasó a vivir en una montaña rusa que le llevó a incontables cambios de propiedad y a descender incluso a Segunda División B.

Sin embargo, dede que Andy Kohlberg se implicó junto a Robert Sarver, pero principalmente el extenista, el club entró en una fase de estabilización económica, deportiva y social. El sueño de muchos aficionados es volver a vivir noches como las de hace diez veinte años, cuando el Mallorca metió la cabeza en su tercera final de Copa y la ganó. Sin embargo, el mejor trofeo del club es disponer de una propiedad fuerte, estabilizarse en Primera y disfrutar el camino.

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