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Llúcia Caldés, sexóloga: «Los hombres son más del cuanto y las mujeres del cómo»

Trabaja como técnica de salud del Centre d'Informació Jove de Palma.

| Palma |

Aunque introvertida y tímida es muy ocurrente, divertida y aguda. Trabaja como técnica de Salud del servicio municipal de atención afectiva sexual para jóvenes de 15 a 35 años 'Sexconsulta' del Centre d'Informació Jove de Palma. Llucia Caldés i Adrover nació en Llucmajor el 3 de octubre de 1972. Es psicóloga y sexóloga. Está casada y tiene dos hijos, uno de 5 años y otra de 18 meses. Le gusta cocinar, ir al cine, pasear, contemplar el mar, comer con amigos, viajar, ir a conciertos, leer, hacer álbumes de fotos...
Desde el año 2000 funciona el servicio municipal de atención afectiva sexual para jóvenes de 15 a 35 años 'Sexconsulta' en el Centre d'Informació Jove de Palma...
Xisco Busquets.- ¿Por qué sigue habiendo tanta represión sexual?
Llúcia Caldés.- Por miedo. O miedo al miedo... a sentir, a ser, a experimentar... Y más si reducimos la sexualidad a reproducción y nos dejamos otros aspectos como que es una excelente forma de comunicación y de obtención de satisfacción y placer. Matizo, si uno quiere y lo desea.
X.B.- Usted, ¿habla de sexo a sus hijos?
Ll.C.- Sí, y además tengo que decirte que por deformación me encanta y me emociona cada vez que mi hijo de 5 años curiosea o pregunta sobre cualquier aspecto afectivo y sexual: los genitales masculinos-femeninos, la menstruación, el embarazo, la pareja, el enamoramiento, los afectos, la comunicación ...
X.B.- Y sus amigos, ¿cuántas veces han bromeado con Lucía y el sexo?
Ll.C.- Muchas veces, aunque no me importa porque me encantó la película. También Llucisex. Y ya en los talleres: ¡Lucía La Piedra, chochóloga, queremos prácticas, vídeos...!
X.B.- ¿Puede peligrar la salud sexual de una pareja que por las prisas ha dejado la penetración y se satisfacen masturbándose?
Ll.C.- La sexualidad es rica y sabia, comparable a la cocina. Siempre que te respetes a ti y a tu pareja y no hagas nada que no desees hacer, si te satisface la práctica sexual que estás teniendo, fantástico, es lo único que cuenta. Hay personas que siempre comen lo mismo y les encanta, a otras les gusta cambiar... lo único que hay que tener en cuenta es que la despensa puede contener todos los ingredientes posibles y que cada persona puede cocinar con su pareja la receta que le apetezca en ese momento.
X.B.- A usted, ¿le gusta cocinar?
Ll.C.- ¡Me encanta! Además, así como a algunos les estresa, a mí me relaja muchísimo...
(Risas)
X.B.- Siento que es usted muy divertida y aguda, ¿acaso hablar de sexo aumenta la simpatía de la gente?
Ll.C.- Gracias por lo de aguda y divertida. La simpatía es una virtud que tienen algunos independientemente de su oficio. Lo que genera mi profesión más que la simpatía de los demás es morbo y curiosidad, lo que puedo entender porque es un trabajo muy bonito y enriquecedor.
X.B.- ¿Cuáles son las preguntas más frecuentes?
Ll.C.- Los hombres son más del «cuánto», de la cantidad (cuánto puede medir un pene, cuánto tiempo tardas en eyacular, cuántas veces puedes masturbarte...) y las mujeres del «cómo» y la calidad (cómo es la primera vez, cómo se puede llegar al orgasmo, cómo usar un método anticonceptivo...).
X.B.- ¡A pesar de toda la información que hay en Internet, series televisivas, películas, libros...!
Ll.C.- Sí, vivimos en una sociedad donde predomina la sobre información, pero también tenemos una pobre educación sexual. Y por otra parte vivimos en la cultura de la inmediatez, lo queremos todo al instante porque si no nos frustramos.
X.B.- ¿Y...?
Ll.C.- Si sumamos las expectativas que tiene una persona de su sexualidad, más el modelo irreal que nos venden los medios de comunicación (entre ellos algunas series juveniles), entonces la sobre información puede ser un cóctel explosivo que genera un pequeño caos a la persona cuando vive una sexualidad diferente a la que cree que debería tener y sentir.
X.B.- ¿Y cómo lo resuelven?
Ll.C.- Lo que intentamos reivindicar desde el servicio es que cada persona es auténtica y diferente, y por lo tanto su sexualidad también lo va a ser. Planteamos a su vez que la sexualidad, si uno/a lo desea, es un aprendizaje que dura toda la vida y que podemos descubrir, reinventar y aprender en cada encuentro sexual.
X.B.- ¿La sexualidad sigue siendo la asignatura olvidada de los colegios?

Los responsables de los colegios intentan cubrir el handicap de la falta de educación afectiva sexual con los talleres que realizamos nosotros y otras entidades, pero es insuficiente.”

Ll.C.- Si, es una asignatura pendiente de normalizar. Los responsables de los colegios intentan cubrir el handicap de la falta de educación afectiva sexual con los talleres que realizamos nosotros y otras entidades, pero es insuficiente.
X.B.- ¿Qué es un taller?
Ll.C.- Un primer contacto con unos jóvenes y una estrategia para dar a conocer el servicio y animarles a que si en el espacio de dos horas (que son las que dura el taller) no se atreven a plantear dudas ante el grupo por pudor u otras causas, pueden contactar con nosotros. Sin juicios de valor, de una forma anónima, confidencial y con una atención totalmente personalizada y adaptada a sus necesidades. Pero es evidente que ni el Sexconsulta ni los talleres son la respuesta a la 'crisis sexual actual'.
X.B.- ¿Por qué no se habla?
Ll.C.- Algunos padres comentan que puede resultar un tanto incómodo hablar con sus hijos de estos temas. A otros les surge la duda de cómo hacerlo creyendo que tienen que ser sexólogos para abordar la sexualidad en familia; otros porque creen que no deben hacerlo porque ya tienen la información.
X.B.- Y los jóvenes, ¿cómo lo ven?
Ll.C.- Algunos confiesan que son ellos mismos los que se morirían de vergüenza si sus padres les hablaran de sexo, y que prefieren que no lo hagan.
X.B.- ¿Tiene algún ejemplo?
Ll.C.- Llevé un caso de un chico con eyaculación rápida que me dijo que antes de venir había hablado a solas con su padre y se lo había contado y que su padre le dijo que a él de joven también le pasó, y que no se preocupara. Después de contarle su experiencia le dio un libro para documentarse sobre el tema.
X.B.- ¿Y solucionó el problema?
Ll.C.- Cuando vino al centro ya había rebajado la ansiedad y vivencia negativa sobre el tema. Lo que sin saberlo él le ayudó muchísimo ya que unas pocas pautas y una explicación del porqué y cómo le pasaba solucionó su dificultad.
X.B.- ¿Qué deben hacer los padres?
Ll.C.- Les animo y sugiero que lleguen hasta donde se sientan cómodos y que lo que cuenta no es la información que les den o la charla, sino la aproximación a su hijo/a y que si lo creen oportuno les den nuestro servicio como recurso por si desean ampliar información.

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