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Condenado un auxiliar de una residencia de la Isla por abusos sexuales a una compañera

El procesado, que negó los hechos en el juicio, tendrá que abonar una multa de 3.780 euros y no podrá aproximarse a la perjudicada

El acusado, durante el juicio celebrado en marzo en una sala de lo Penal de Vía Alemania, en Palma. | Juan P. Martínez

| Palma |

Un juzgado de lo Penal de Palma ha condenado a un auxiliar de enfermería de una residencia de Mallorca al pago de una multa de 3.780 euros como autor de un delito continuado de abusos sexuales a una compañera en 2019. Además, el hombre no podrá acercarse a menos de 100 metros –10 si coinciden en horario laboral– de la perjudicada ni tampoco se podrá comunicar con ella durante los próximos cuatro años.

Durante el juicio, celebrado el pasado mes de marzo, el procesado, que está a punto de jubilarse, negó los hechos y achacó la denuncia de su compañera por un tema laboral. «Me denunció por temas de trabajo, yo era funcionario interino y ella no. No le iba bien estar de sustituta», declaró el hombre, que sigue trabajando en la misma residencia.

La víctima, asistida por la abogada Martina Cladera, comentó en la vista que en el momento de lo sucedido se sintió «invalidada» por el varón. La mujer rechazó a ser indemnizada por el imputado. «Sólo quiero que deje de molestar», expuso.

El magistrado de lo Penal número 3 considera probado que el acusado, a las 8.00 horas del 29 de abril de hace ahora dos años, al encontrarse con la perjudicada en el lugar de trabajo la cogió por debajo de los brazos a la altura del pecho, rozándole los senos al retirarse. Asimismo, veinte días después del primer incidente, tras acabar el turno que ambos compartían, el procesado al ir a despedirse de la mujer con dos besos se acercó mucho a ella y le cogió la cara para hacer coincidir su boca con la de él. La perjudicada consiguió zafarse del hombre y pudo marcharse de allí.

La empleada avisó a la dirección de lo ocurrido y el IMAS tomó la decisión de cambiar los turnos para que ambos no coincidieran. Y también de denunciar los hechos en el juzgado. Varias trabajadoras de la residencia declararon ante el juez que el comportamiento del hombre en el trabajo les incomodaba y que se habían visto envueltas en episodios incómodos cuando se quedaban a solas con el procesado.

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