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La policía busca al ladrón que se ha especializado en lavanderías de Palma

Las cámaras de seguridad de la lavandería Lacolada grabaron al ladrón el pasado 17 de junio. | Pere Bota

| Palma |

Un hombre entró vestido con una chaqueta reflectante amarilla en la lavandería de autoservicio Lacolada, en la calle General Ricardo Ortega de Palma, a las 08.28 horas del pasado 17 de junio. Sujetaba una bolsa de Mercadona con la mano derecha en la que parecía que llevaba ropa y se disponía a poner una lavadora.

El sospechoso se acercó a la máquina de cambio y, en lugar de introducir monedas para poner una lavadora, sacó un mazo y un cincel que tenía en la bolsa y la forzó a base de golpes. Había 300 euros.

La alarma del cajetín se activó y el propietario del establecimiento, desde su domicilio, intentó cerrar la persiana, pero el ladrón tuvo tiempo de huir. «La policía me dijo que menos mal que no se quedó dentro porque hubiera ocasionado más daños con el martillo», lamentaba el viernes pasado el propietario del local.

Reincidente

No era la primera vez que desvalijaba una lavandería. El hombre, de 38 años, fue detenido por la Policía Nacional el pasado mes de marzo por al menos cuatro robos en locales de este tipo ocurridos entre el 9 y el 27 de febrero, pero ha vuelto a actuar en mayo y junio. Son su debilidad. Las cámaras grabaron la secuencia completa y sirvieron a los agentes para identificarlo y arrestarlo. El ladrón de las lavanderías no se sacia. Son su especialidad.

Restos de sangre

El ladrón, en algunos golpes, se llevaba las máquinas de cambio de las lavanderías para abrirlas tranquilamente en su casa y en otros las forzaba y cogía el dinero. En Lacolada la reventó en menos de cinco minutos, dejó restos de sangre y se apropió de 300 euros. La máquina tiene un valor aproximado de 2.000.

La oleada de robos en lavanderías de autoservicio de Palma a lo largo de este año ha generado inseguridad entre los propietarios de este tipo de establecimientos. En la ciudad hay 38 negocios que cuentan con cajetines muy similares. El dueño de Lacolada se ha visto obligado a reforzar la nueva caja para evitar más robos.

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