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Juicio por la muerte de un mecánico: «Se puso debajo del camión, me dijo que frenara y empecé a oír gritos»

Los cuatro acusados, en el juicio que tuvo lugar en una sala del juzgado de lo Penal 2 de Palma. | Guillermo Esteban

| Palma |

Un camión cisterna Pegaso de 20 toneladas tenía problemas de frenos la mañana del 9 de agosto de 2016. El conductor se dio cuenta cuando cubría una ruta por Valldemossa. Ese día, por la tarde, lo llevó a un taller en la calle Gremi Ferrers del polígono de Son Castelló. «El camión no frenaba, andaba con el freno de mano puesto», contó el chófer en el juicio.

El mecánico que lo atendió, sobre las 16.30 horas, falleció aplastado por el vehículo de gran tonelaje cuando trataba de reparar los frenos. Tres hombres y una mujer fueron juzgados este martes en Palma por el accidente laboral en el que el operario, de 45 años, perdió la vida. La Fiscalía solicita un año de cárcel para cada uno por un delito contra los derechos de los trabajadores en concurso con otro de homicidio por imprudencia grave.

«El taller es como la ITV. Hay unos rodillos y después un foso. El mecánico me dijo que me iba a ajustar los frenos, pero no paró nada. Todo estaba en marcha. Se puso debajo del camión, con los rodillos en marcha, mientras yo estaba en la cabina. Me dijo que frenara y empecé a oír gritos. Puse la marcha lo más rápido que pude y salí fuera. Llamé a mi madre y le dije que había pisado a un hombre», continuó el chófer entre sollozos. «Si el mecánico hubiera estado dentro del foso no le habría pasado nada. Hoy él estaría trabajando y ninguno de nosotros estaríamos aquí sentados». El procesado explicó ante la jueza que la víctima no le dijo que parara el motor del camión.

Un técnico en prevención de riesgos laborales, también encausado, apuntó que dentro del foso no existe ningún peligro de atropello y que se trató de «una infracción» del trabajador.

La responsable de recursos humanos y coordinadora de prevención de riesgos laborales de la empresa relató que en junio de 2013 entregaron a la víctima un manual de seguridad como empleado del taller. «Una de las normas es que no se puede reparar un vehículo con el motor en marcha. Lo que ocurrió fue por un exceso de confianza por parte del mecánico».

El responsable técnico de la compañía insistió en que en el foso no hay riesgo de atropello y que el mecánico sabía por su experiencia que tenía que hacer reparaciones con el motor parado. La familia de la víctima ya ha sido indemnizada por estos hechos. El juicio quedó visto para sentencia.

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