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Desalojan un edificio de Palma por un gran escape de gas debido al robo de las tuberías

Vasil Vasilev

| Palma de Mallorca |

La imprudencia de unos ladrones estuvo a punto de provocar ayer un desastre en Palma. Los bomberos y la policía desalojaron un edificio de la calle Francesc Suau cuyas tuberías de gas habían sido serradas para fundir. El robo provocó un gran escape de gas e hizo saltar todas las alarmas.

A primera hora de la tarde de ayer, los vecinos de ese inmueble y transeúntes que paseaban por la zona detectaron un intenso olor a gas y llamaron a la policía. Los agentes de la USEI (Unidad de Seguridad Integral) descubrieron que el origen del gran escape era que las tuberías de cobre del edificio habían sido sustraídas, presumiblemente para fundir y conseguir beneficios económicos. El problema fue que tras el robo el gas salió libremente, y en pocos minutos apenas se podía respirar en el portal de la finca. Los bomberos de Palma y la Policía Local montaron un dispositivo de emergencia y desalojaron a todos los vecinos, en previsión de que se produjera la temida deflagración. Los funcionarios subieron a las cuatro plantas del inmueble y revisaron los ocho pisos, para confirmar que no quedaba nadie en el interior. Una vez en la calle, los residentes fueron alejados y se montó un perímetro de seguridad para que los técnicos pudieran trabajar sin riesgos para los vecinos.

Nervios

Esos minutos fueron de cierta tensión, ya que el olor a gas era muy fuerte y algunos vecinos estaban muy nerviosos. «No sabemos lo que pasa, nos han sacado a toda prisa de la casa porque podía haber una explosión, estamos muy asustados», contó una de las afectadas.

Lo primero que hicieron los técnicos fue cortar el gas, para que no continuara fluyendo al exterior. Después, confirmaron que el motivo del escape era que alguien había serrado las tuberías de cobre, que están muy codiciadas por los ladrones que después las venden a peso en empresas de reciclaje.

En la calle, los bomberos y policías precintaron algunos tramos de la acera, con cintas de «No pasar», para que nadie se acercara al edificio desalojado. Cuando la situación ya estuvo controlada, se procedió a airear las viviendas y la escalera, para que nadie resultara intoxicado. Finalmente, los vecinos pudieron regresar a sus casas, algunos todavía con el susto en el cuerpo.

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