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Un vecino de la Colònia de Sant Jordi se ahoga en el puerto

Los familiares acudieron al puerto y se vivieron escenas de gran emotividad. Foto: GUILLEM MAS

JAVIER JIMÉNEZ

Un vecino de la Colònia de Sant Jordi falleció ayer por la tarde tras caer al mar, en el puerto, cuando se dirigía a su embarcación. La Guardia Civil ha abierto una investigación para aclarar las causas de la muerte de Miguel Villalonga, de 72 años y que era muy conocido y apreciado en aquel núcleo turístico.

Sobre las cuatro y media de la tarde el septuagenario se dirigió caminando a la zona de pescadores del puerto, donde amarran los barcos de pesca y hay algunos restaurantes. De camino a su embarcación parece ser que tropezó con algo y cayó aparatosamente al agua. Cuando unos vecinos descubrieron el cuerpo ya flotaba en el mar inerte. La Policía Local y la Guardia Civil fueron informados del ahogamiento y la primera patrulla que llegó a la playa del puerto comprobó que el cuerpo sin vida había sido sacado del agua por los vecinos, aunque los intentos por reanimarlo habían sido inútiles.

Los agentes precintaron la zona y avisaron al juzgado de guardia de Manacor, que envió hasta aquel enclave al médico forense y a una comisión judicial. La investigación in situ se prolongó durante más de una hora y los agentes localizaron a un testigo, un joven de la zona, que escasos minutos antes del accidente se cruzó con la víctima frente al paseo marítimo, junto al restaurante Marisol. Precisamente, fuentes de la investigación señalaron que un hermano del fallecido regentó durante una época ese local de la Colònia. El testigo se cruzó con Miguel, se saludaron y después el infortunado siguió su camino hacia la zona de amarre de las barcas de pescadores, donde se produjo el accidente acto seguido.

Familiares de Miguel Villalonga se desplazaron hasta el escenario de su muerte nada más tener conocimiento de lo ocurrido y se vivieron escenas de gran emotividad. El 112 envió a un psicólogo a la Colònia para apoyarlos en unos momentos tan duros. Pasadas las cinco y media de la tarde el juzgado autorizó el levantamiento del cadáver y el cuerpo fue trasladado hasta el instituto anatómico forense, donde hoy está previsto que se le practique la autopsia. Según parece, el septuagenario tenía la intención de limpiar su embarcación esa tarde, cuando cayó al mar accidentalmente. El agua no estaba especialmente picada en ese tramo, que está resguardado.

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