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Fin del segundo asalto

La policía concluye el dispositivo que ha mantenido por segundo fin de semana consecutivo en Son Banya pero realizará nuevos 'filtros'

Cuatro agentes del CNP identifican a un conductor en la rotonda de Mercapalma, ayer por la tarde.

G. PICÓ/P. MATAS

El combate contra Son Banya ha visto cumplido su segundo asalto y como los 'narcos' no parece que vayan a tirar la toalla, el tiempo decidirá si la pelea se resuelve por KO o a los puntos.

La policía finalizó ayer el dispositivo que ha mantenido en los accesos al poblado, por segundo fin de semana consecutivo, impidiendo la entrada a los no residentes. Durante el día de ayer no se registraron incidentes graves, como los de la madrugada del sábado, cuando los habitantes del poblado se rebelaron en contra de la presencia policial, lanzando a los agentes decenas de cócteles molotov, cohetes y piedras, además de amenazas e insultos y quemar contenedores. Eso sí, desde su lado del cuadrilátero, es decir, desde detrás del muro que protege el poblado para evitar ser reconocidos.

El dispositivo policial, formado por efectivos del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) y de la Policía Local de Palma, se mantuvo hasta última hora de la tarde de ayer. En uno de los accesos se interceptó al hijo de 'La Paca', por conducir sin carnet, y los vehículos que eran parados no dejaban de deparar sorpresas a los policías. Por ejemplo, un hombre conducía un coche y en el asiento trasero viajaban su hijo, discapacitado, y su mujer, al lado, fumándose un 'porro' sin ningún tipo de complejo.

Los 'filtros' en los accesos al poblado de Son Banya comenzaron hace dos fines de semana. En el primero no hubo incidentes pero en el segundo sí. Al respecto, fuentes policiales indicaron que no esperaban una respuesta tan violenta de los 'narcos', lo que obligó a responder el ataque lanzando botes de humo.

La policía prevé realizar nuevos ' filtros' en los accesos a Son Banya para evitar la entrada de compradores de droga. Ayer por la tarde se habían abierto dos agujeros en una verja que rodea el poblado y había un goteo de personas que querían llegar a pie hasta las chabolas, inquietas por la presencia de los policías.

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