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Un ingeniero de la NASA mata a tiros a un compañero y después se suicida

Los hechos ocurrieron en un centro espacial y la versión oficial es que el móvil fue «una discusión»

OTR/PRESS-HOUSTON
El ingeniero de 60 años William A. Philips, trabajador de la NASA durante 13 años, se encerró el pasado viernes con un revólver en una habitación del Centro Espacial Johnson de Houston (Texas)) de la NASA, donde acabó con la vida de un compañero. Cuando la policía entró en el cuarto encontró a otra rehén que resultó ilesa. Las primeras investigaciones apuntan a una discusión entre ambos fallecidos como desencadenante del suceso.

Cuando la matanza del estudiante de 23 años Cho Seung Hui en la Universidad Politécnica de Virginia aún está fresca en la memoria de la sociedad estadounidense y el mundo en general, un nuevo suceso relacionado con las armas en manos de un civil sacude a EE.UU.

William A. Philips era empleado de la empresa Jacobs Engineering, que tenía un contrato de apoyo técnico a la NASA. Desde hacía 13 años trabajaba para la agencia espacial estadounidense en el Centro Johnson de Houston con una conducta «modélica», según explicó el director del centro, Mike Coats. Philips fue a comer en el mismo día de los hechos con otros tres compañeros. Aunque se desconocen las causas, parece ser que Philips y uno de sus compañeros protagonizaron una disputa. Poco después, Philips se encerró en una habitación del edificio 44 del complejo armado con un revólver de punta corta y con David Beverly y Francelia Crenshaw como rehenes. El ingeniero efectuó dos disparos a los que las fuerzas de seguridad respondieron debido a que los esfuerzos previos por intentar establecer contacto fueron inútiles. A la 13.40 horas David Beverly fue asesinado presuntamente a manos de su raptor y tres horas después el propio Philips se quitó la vida de un disparo en la cabeza. Cuando los efectivos estadounidenses entraron en la habitación donde tuvo lugar el suceso encontraron a una segunda rehén, Francelia Crenshaw, que se encontraba ilesa. Además, descubrieron en una pizarra que Philips había dejado una nota con una lista de nombres y unos garabatos a los que aún no se ha encontrado significado ni relación con la refriega.

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