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Los secuestrados por el clan de Son Banya habían robado 1.200.000 euros en el poblado

La Guardia Civil recuperó ayer esta cantidad y detuvo a los dos implicados en el secuestro que estaban huidos

PEP MATAS-JAVIER JIMÉNEZ
¿Son Vida o Son Banya? La caja fuerte del clan de «La Paca» en el poblado gitano ocultaba 1.200.000 euros (más de 200 millones de las antiguas pesetas) que los dos secuestrados del miércoles consiguieron robar a su propia banda. Por ese motivo fueron retenidos a punta de pistola e introducidos por la fuerza en un coche. La policía frustró el secuestro y ahora la Guardia Civil ha recuperado el millonario botín en la caja de seguridad de un banco palmesano.

Ayer por la mañana Juan e Isisodoro Cortés Picazo se entregaron en la Comandancia de la calle Manuel Azaña. Sabían que estaban siendo buscados y que su detención era cuestión de horas. El tercer secuestrado, apodado «El Charly», ya había sido arrestado el miércoles, tras la espectacular persecución entre Calvià y Palma. La investigación de la Policía Judicial de la Guardia Civil ha permitido aclarar cómo se desarrollaron los hechos. Hace unos días una mujer húngara y un español, ambos toxicómanos, decidieron jugársela a «La Paca», para la que supuestamente trabajaban.

Tenían un papel menor en el engranaje de aquella banda pero sabían que la caja fuerte ocultaba una suma millonaria. Estaba en una chabola en el poblado y consiguieron apoderarse de aquella suma sin que nadie los descubriera. Sin embargo, sabían que el clan pronto descubriría quién les había desvalijado y acudieron a un banco y alquilaron un caja de seguridad. Allí escondieron los 1.200.000 euros y se llevaron 30.000 (5 millones de pesetas) a la habitación del hotel que habían alquilado en Santa Ponça. Su intención era esfumarse de la isla a los pocos días, pero el clan de «La Paca» inició una búsqueda feroz y fue tapando sus posibles vías de escape. El miércoles un 'chivatazo' delató a la húngara y su amigo.

Isidoro, Juan y «El Charly» fueron a por ellos y a punto de pistola los obligaron a subir a un monovolumen Citroën Xsara Picasso. La providencial intervención de un testigo del secuestro, que presenció la escena, fue la que evitó un desenlace bastante oscuro para los secuestrados. Esa persona siguió al monovolumen y desde un teléfono móvil fue dando su ubicación al 112, que montó el dispositivo de búsqueda. En la habitación del hotel de Calvià aparecieron los 30.000 euros y documentación bancaria, que finalmente han permitido localizar los 1.200.000 euros en la caja de seguridad del banco.

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