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La mujer degollada en Inca tenía pánico a su esposo y estaba acogida en un centro

Tamara, de 40 años, fue operada de noche en Son Dureta y ayer salió de la UCI, aunque sigue hospitalizada

La víctima fue atendida de urgencia en el PAC de Inca y después trasladada hasta la UCI de Son Dureta.

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Tamara, la norteamericana de 40 años degollada gravemente por su marido en Inca, ha abandonado la UCI de Son Dureta tras ser operada con éxito, aunque sigue ingresada en una habitación del hospital, recuperándose de sus heridas.

La Policía Judicial de la Guardia Civil de Pollença aún no ha tomado declaración a Fernando Carballo, el presunto agresor, al que le constan al menos dos denuncias por malos tratos precisamente contra su mujer. Hoy está previsto que sea interrogado y el viernes será presentado en el juzgado de Inca encargado de instruir las diligencias. Una portavoz de Son Dureta explicó que en la noche del martes, tras el intento de asesinato, los médicos operaron a Tamara y le practicaron una traqueotomía. La puñalada le alcanzó en un tramo comprendido entre las cervicales y el cuello, aunque afortunadamente no le seccionó por completo la carótida. Por la mañana continuó en la UCI y como su evolución fue satisfactoria bajó a planta a media tarde. No podía pronunciar palabra y se hacía entender con la ayuda de un papel y un bolígrafo.

Desde finales del verano la relación entre la pareja se había hecho insostenible y ella pidió ayuda institucional, porque sentía pánico. Junto con sus dos hijos fue ingresada en un centro de acogida para mujeres maltratadas y trató de iniciar una nueva vida, lejos del joven uruguayo. El martes por la tarde ella y los niños regresaron a la casa de la calle Fray Antoni Torrens, donde seguía residiendo él. No está claro si debía recoger unos enseres o la pareja había quedado para hablar.

En cualquier caso, se inició una nueva discusión -la enésima- y el hombre la atacó empuñando un cuchillo de cocina. La degolló parcialmente y ella entró en distintas habitaciones sangrando, hasta que al final salió a la calle empapada en sangre y recibió la ayuda de sus vecinos. Fernando hizo un tímido ademán de suicidarse, pero sólo se ocasionó heridas leves en las muñecas. La Policía Local de Inca lo redujo y procedió a su detención. Agresor y víctima fueron atendidos en primera instancia en el PAC de aquella localidad: el estado de ella era grave, el de él no. La Benemérita investiga ahora los pormenores del caso, que podría quedar casi cerrado mañana viernes.

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