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El médico alemán que asesinó a sus dos hijos cree que no tuvo un juicio justo

El abogado defensor Carlos Portalo pidió ayer al Tribunal Supremo que anule todo el proceso y ordene que se celebre una nueva vista

El abogado defensor Carlos Portalo acudió ayer al juicio que convocó el Tribunal Supremo, en Madrid.

J.FRANCISCO MESTRE, ENVIADO ESPECIAL A MADRID
La Sala Segunda del Tribunal Supremo convocó ayer a cinco magistrados, presididos por el juez Joaquín Delgado García, para decidir si el médico alemán que mató a sus dos hijos en Mallorca tuvo un juicio con todas las garantías legales.

Carlos Portalo, el abogado que asumió la defensa de Rüdeger Peter Oyntzen, condenado a 37 años de prisión por doble asesinato, ha llegado hasta las más altas instancias judiciales para sostener que su cliente no era consciente de sus actos cuando dio muerte a sus dos hijos, Katherina y Matias.

El letrado, en una exposición que se prolongó durante 45 minutos, presentó hasta siete argumentos jurídicos distintos para pedir al Supremo que anule el proceso que se desarrolló en Palma contra el radiólogo alemán, y ordene que se celebre un nuevo juicio.

En la vista de apelación celebrada ayer no se discutieron los hechos probados. El propio acusado confesó que había matado a sus dos hijos en el apartamento de sa Coma y lo hizo inyectándoles una sobredosis de fármacos. El Tribunal Supremo sólo estudiará si se han vulnerado derechos fundamentales en el proceso judicial contra Oyntzen. Portalo defendió ante sus señorías que el hecho de que no declararan en el juicio cuatro testigos que consideraba necesarios para su defensa, motivó una grave indefensión para su cliente. Este argumento del abogado no es nuevo. Ya lo planteó en un anterior recurso, que no prosperó porque los jueces entendieron que estos cuatro testimonios no eran fundamentales para resolver el caso.

En su informe el abogado defensor arrojó todas sus armas en justificar la anulación del proceso porque el jurado popular atendió como prueba la declaración que su cliente realizó en el juzgado de Manacor. En esta declaración el acusado confesó que había matado a los niños porque no quería entregárselos a su ex mujer, que contaba con la custodia. Portalo, citando una serie de sentencias, recordó que la ley del jurado es muy clara al prohibir que se acepte como prueba hechos que no se han discutido en el juicio.

Portalo dedicó la última parte de su informe en valorar su apreciación sobre el estado mental del acusado. La defensa sostiene que no era consciente de lo que hacía porque estaba inmerso en una profunda depresión.

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