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Una mujer colombiana denuncia que le obligaron a prostituirse en Alcúdia

El fiscal pide 200 años de cárcel para una pareja que obligaba a las mujeres a prostituirse bajo amenazas

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Una mujer colombiana, que declaró como testigo protegida, explicó ayer de qué forma fue engañada para trabajar en España como empleada de hogar, y terminar ejerciendo la prostitución en un club de alterne del Port d'Alcúdia.

Esta declaración la realizó en la Audiencia, en un juicio contra Francisco R.S. y su compañera María Candela R.R., para quien el fiscal solicita 200 años de cárcel. Ambos fueron denunciados por siete mujeres colombianas, y se les acusa de detención ilegal, prostitución, agresión sexual, tráfico de drogas y un delito contra los derechos de los trabajadores.

El fiscal mantiene que Francisco R.S. organizaba el traslado de Colombia a España de mujeres con pocos recursos. Contactaba con una organización que localiza a las víctimas. Se les paga el viaje, se les entrega dinero, y cuando llegan a su destino, se les retiene el pasaporte, se las amenazas y se les obligaba a ejercer la prostitución. Al principio las mujeres se negaban a prostituirse. Finalmente accedían con métodos violentos, como amenazar a sus familias o no facilitarles alimentos durante días. Las siete mujeres mantienen que Francisco R.S. lo primero que hacía era violarlas. Después les anunciaba que tenían que prostituirse. A diario las víctimas eran trasladadas al club. Allí trabajaba la otra acusada, según los testigos, que se encargaba de decirles a las colombianas qué debían hacer. Por cada servicio las prostitutas cobraban seis mil pesetas. Este dinero lo debían entregar a la encargada, como adelanto por la deuda que mantenían.

Cuando terminaban el trabajo era trasladadas todas juntas a un piso de Alcúdia. Allí se les encerraba con llave para que no pudieran salir.
Los dos acusados negaron ayer los hechos. Francisco R.S. declaró que tenía un bar y que su mujer se prostituía. Explicó que su relación con las mujeres que le habían denunciado se limitaba a que les había alquilado una habitación de su casa a varias de ellas, «porque eran ilegales y tenían miedo de ir a un hotel». Negó que recibiera algún beneficio por el negocio de la prostitución.

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