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De Cabo pinta a su hermano | De la Mata | Performance | Martín Garrido y Joan Gibert

La exposición de cuadros de Pascual de Cabo se puede ver en la Fundación López Fuseya hasta el próximo 5 de junio

Pascual de Cabo ha titulado el retrato de Vicente, su hermano, 'Esquizofrenia'. | Click

| Palma |

Asistimos, como muchos, a la inauguración de la exposición de cuadros de Pascual de Cabo, obras que podréis ver, y admirar, en la Fundación López Fuseya hasta el próximo 5 de junio. Son, en su mayoría, obras a gran tamaño que nos redescubren al autor y, sobre todo, la cantidad de recursos que tiene para plasmarlas, obras, algunas, que tiene que ver con él, con su estudio sevillano, con su gente, con los lugares en los que se siente a gusto, con su familia…

A Pascual, a lo largo del recorrido que estuvimos haciendo por las distintas salas, de cuyas blancas paredes cuelgan sus cuadros, le sorprendimos en una, que posiblemente es a la última que llega el visitante. Pascual, de pie, miraba con ternura el retrato plasmado sobre la tela, un hombre de mediana edad, sentado junto a una mesa sobre la que reposa un plato vacío y, dentro de él, una cuchara. La pared de detrás de él, cubierta en parte por ladrillos, está desnuda. Lo demás que hay en la parte superior de ella, a la izquierda, es una caja metálica de la que sale un cable, del que tras recorrer algo más de un metro de techo, pende una bombilla encendida. El hombre cubre su cuerpo con una camiseta, tiene los brazos cruzados, y la mirada perdida en ninguna parte… El cuadro se titula Esquizofrenia.

«Es un retrato que hice a mi hermano, Vicente, en una casa abandonada, en las afueras de un pueblo sevillano. Mi hermano es esquizofrénico, pero no está solo, me tiene a mi y él lo sabe. Aparte, es una bellísima persona… Que sí, que tiene sus cosillas, pero es buena persona», nos dice Pascual sin dejar de mirar el cuadro, con el que sin duda rinde un homenaje a su hermano y, de paso, a las personas que padecen lo mismo que él, esquizofrenia, soledad, mirada perdida… «No son mala gente, sino que son así, y lo que quieren es no sentirse solos… Muchos puede que hagan cosas que no estén bien, pero no son delincuentes, ni nada de eso. Son enfermos y como tal deben de ser tratados, cuidados y queridos».

De la Mata, muy crítico

Por la exposición de Pascual pasaron políticos de centro-derecha, como Jaime Martínez y Javi Bonet, candidatos por el PP para gobernar Palma; Josep Lluís Bauzà, candidato al principal sillón de Cort; y también expolíticos, como José María Rodríguez… O al menos eso ocurrió durante el tiempo que permanecimos en la López Fuseya. Que igual luego aparecieron más. También ahí estuvo el nuevo presidente del Círculo de Bellas Artes, Pedro J. Lorente, y Toni de la Mata, activista cultural, que nos comentó sobre algo que dijo recientemente Jaime Martínez, candidato a la Alcaldía de Palma, respecto a que, entre otras cosas, querían reconvertir el antiguo edificio de GESA en zona cultural.

«Me parece muy bien… Pero que, en el caso de que ganen, mientras van haciendo la reconversión de dicho edificio, que vayan abriendo las puertas de los demás centros culturales, Casal Solleric, Es Baluard, Ses Voltes, Casal Balaguer, las salas vacías de La Misericòrdia, entre otras, a los artistas mallorquines. Y me refiero a los pintores y escultores, que si preguntan cómo pueden exponer en algunos de esos lugares, nadie se lo dice, por lo cual tiene que exponer fuera… También nos dijo –se seguía refiriendo al candidato a Cort– que querían construir un boulevard y llenarlo de esculturas, lo cual también me parece muy bien, pero, mientras tanto, ¿por qué no limpian, y ponen el nombre del autor a las que hay, por ejemplo, en el Passeig Mallorca, que tal como están hoy son una vergüenza, o desvandalizan las que hay en el Parc del Canòdrom, Plaça Major, o la del Cardenal Despuig, algunas pintarrajeadas desde hace más de un año… Por eso, le dije, es bueno crear cosas, pero mejor es si también hacen que las cosas creadas funcionen».

De la Mata y la política cultural.

Performance

Mañana, 11 de mayo, en el Hotel Artmadams, se inaugurará la nueva sala de exposiciones, Galería SkyLight, y se hará en el transcurso de un acto que reunirá a la exposición propiamente dicha con la performance creada por Joaquín Zapata.

La exposición es una obra del escultor Lolo Garner, y la performance es lo que Zapata crea alrededor de dicha obra, y que no es otra cosa que, por una parte, siete recuadros diseñados sobre las paredes de este nuevo espacio para exposiciones, en los que otros tantos pintores, Luis Maraver, Domingo Zapata (que es su hermano), Tolo Albertí, María Morell Oliver, Miguel Ramón Monegal, Pascual de Cabo y Nuria Bosch, darán rienda suelta a su imaginación y creatividad, y por otra se proyectará un vídeo creado por Juan Llompart. Pero es que hay más, el público asistente que lo desee, sobre lo que reste de pared, podrá escribir, pintar, dibujar, crear, etc. Y todo quedará expuesto durante dos semanas, posiblemente tres, para, finalmente, ser cubierto con pintura, que sí, borrará y eliminará visualmente lo pintado y escrito, pero la esencia de lo uno y de lo otro quedará ahí, para siempre. Patricia Chinchilla presentará el acto. Asistirán Maribel Racedo y Carlos Ordinas, autores del libro Tres palabras, que presentarán el próximo sábado, 13, en ese hotel y… ¿Pues qué mejor forma de ir metiéndose en el clímax de la presentación de un libro escrito por uno, que a través de un acto cómo el creado por Joaquín Zapata?

Garrido y Gibert

Por cierto, a dicho acto no podrá asistir Martín Garrido, ya que a esa misma hora, pero en Madrid, en el Fnac, el de Callao, presentará su último libro, En busca de Michael Douglas, por lo que le deseamos mucha suerte. Sobre todo que firme muchos ejemplares. Por cierto, Martín va a iniciar el rodaje de un corto, Deseperación se titula, que tiene que ver con los problemas que la gente mayor tiene con la tecnología.

Y para finalizar, un deseo: Y es que desde aquí le deseamos mucha suerte a Joan Gibert, pintor y publicista. Hoy le operan de un problema que tiene en el colon. El pasado viernes, cuando almorzamos con él, estaba tranquilo, incluso se sentía optimista. «Todo irá bien», nos dijo. Pues es lo que esperamos, y deseamos, quienes le queremos. Que todo te vaya bonito, amigo... Que te irá.

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