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La esposa de Pavarotti: «Me preguntó si estaba preparada para ser vista como una mala persona»

Nicoletta Mantovani, viuda del tenor italiano Luciano Pavarotti, en una imagen de archivo. | Efe

| Roma |

Nicoletta Mantovani, la segunda esposa del universal tenor italiano Luciano Pavarotti, ha hablado sobre detalles muy íntimos de su vida juntos en una entrevista a 'The Sunday Times', once años después de que un cáncer de páncreas apagara una de las voces más recordadas de los últimos tiempos.

En la publicación británica Mantovani narra sin pelos en la lengua sus reacciones a las reticencias que despertó su amor por Pavarotti, quien dejó toda una vida junto a su primera esposa después de enamorarse perdidamente de una joven estudiante universitaria que le ayudaba a organizar un evento anual.

La suya fue una vida de película, y Mantovani recuerda como tuvieron que lidiar con comentarios y opiniones nada edificantes sobre ella, que presuponían que lo único que buscaba era su dinero y su patrimonio.

«Él me advirtió de que todos pensarían que yo iba detrás de su dinero». «Me preguntó si estaba preparada para ser vista como una mala persona», cuenta.

Explica además la forma en la que antes de eso empezó su amor. «Llevábamos poco tiempo trabajando juntos cuando me dijo que me fuera con él unos días a Suiza. Le dije que no y me contestó: 'Entonces ven al aeropuerto a despedirme', y yo acepté. Un minuto después de verlo partir, tomé el siguiente vuelo para reunirme con él», confiesa la mujer, de 48 años.

Su vida juntos fue feliz y plena, aunque también tuvieron que hacer frente a los obstáculos. A ella le diagnosticaron de esclerosis múltiple y los médicos dijeron que no tardaría en utilizar una silla de ruedas, por lo que temió convertirse «en una carga enorme. Él me dijo: 'Hasta ahora te amaba, pero a partir de ahora te adoro, y juntos vamos a sobrellevar esto'».

Teóricamente no podría tener hijos por su dolencia, pero en 2003 fue madre de mellizos. Riccardo no pudo soportar el nacimiento prematuro y murió. Tres meses después se convirtieron oficialmente en marido y mujer.

El siguiente trance duro fue cuando a Luciano le diagnosticaron un cáncer, una enfermedad que sobrellevaron con fuerza. «Tratábamos de mantenernos positivos porque Alice era aún muy pequeña. Lidiamos con su enfermedad como con la mía. Él siempre se mantuvo fuerte por el bien de todos los demás», apunta la boloñesa.

Además de estas vicisitudes, Mantovani recuerda otros muchos aspectos de su vida cotidiana. Por ejemplo, sus excesos con la comida. «Yo siempre estaba tratando de ponerlo a dieta. Teníamos grandes peleas al respecto, pero eran divertidas», afirma.

La afición por la comida tomaba tintes particulares. «Estaba obsesionado con un vino particular, un vinagre en particular, un salami particular y su propia pasta. Donde fuera que viajase por el mundo, su equipo tenía que esconder comida de contrabando en su equipaje».

Sin embargo su relación era impecable y dejó episodios de lo más entrañables, que quedaron grabados a fuego en la mente de la viuda. «Él aprovechaba para pedirme que no le cantara más a Alice porque decía que mi voz era tan mala que destruiría sus oídos. Al principio él decía que todos podían cantar y trató de enseñarme. Pero luego dijo: 'Hay una excepción a toda regla y tú eres la excepción».

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