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Becker, un campeón en vilo

El ex tenista alemán reconoce su pasada adicción a los somníferos y la bebida

PATRICK VIGNAL
El ex tenista alemán Boris Becker, triple campeón de Wimbledon, admitió haber tomado somníferos y alcohol para combatir el estrés del mundo del tenis. El ex número uno dijo en una autobiografía que será publicada a finales de este mes que fue adicto durante años a las pastillas para dormir, y que también tuvo problemas con la bebida. «Mi problema eran los somníferos», se lee en un extracto de su libro publicado ayer en el periódico Bild, el diario más vendido de Alemania. El alemán, que actualmente tiene 35 años, dijo que comenzó a tomar pastillas para dormir en 1987, durante un momento bajo de su carrera, y que no abandonó ese hábito hasta 1992. Becker, cuyas hazañas en las canchas de tenis le convirtieron en una de las más grandes celebridades de la Alemania de la posguerra, se retiró en 1999, tras jugar su último torneo de Wimbledon. En su libro, titulado «Augenblick, verweile doch» (Un momento, quédese un rato) dijo que le habían prescrito unas pastillas para dormir llamadas «Planum» y pronto se convirtió en adicto, pero que también tomó otras. «Contra la falta de sueño estaba el 'Planum', contra el dolor había algunas otras pastillas», escribió. «Contra la soledad, las mujeres y el whisky ayudaban». Becker dijo que no podía dormir sin pastillas y que sufría depresión por tomar demasiadas. «Durante años viví con ello. Hacia el final me despertaba en mitad de la noche porque el efecto sólo me duraba tres o cuatro horas. Entonces, tenía que tomar dos, una dosis doble». Becker señaló que «un calendario muy ocupado, el 'jetlag', el estrés y su determinación para triunfar fueron las razones por las que tomaba las píldoras». El alcohol también se volvió un problema, y en el libro Becker rememora una resaca terrible. «Fue durante una fría noche de octubre cuando le pedí a mi mujer que me disparara», contó. «Estaba parado casi desnudo en la terraza de nuestra casa de Múnich y no podía parar esta montaña rusa en mi cabeza. Por la tarde había estado en la Oktoberfest (fiesta popular en Baviera) y había bebido cerveza y aguardiente». El ex número uno del mundo, quien se hizo famoso tras ganar Wimbledon siendo aún un adolescente en 1985, ha soportado una serie de adversidades desde que se retiró del tenis. El deportista tuvo que atravesar por un caro acuerdo de divorcio, una lucha legal contra el fisco alemán y admitir que tuvo un hijo con una modelo rusa.

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