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Honda Civic Sedán

Los faros delanteros son muy alargados y con un diseño muy moderno y deportivo, lo que le aporta carácter al vehículo. | Miquel Àngel Llabrés

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Es el tercer vehículo de la saga Honda Civic que hemos probado y ninguno de los tres nos ha dejado indiferente. Aunque se trate de tres modelos que son parte de la misma «familia», hay que destacar que los tres nos han dejado sensaciones bastante diferentes, sin ser negativas en ningún caso, más bien al contrario. Y bien pronto, quizá a final de verano, tendremos la oportunidad de ver de cerca y de probar (esperamos) la versión más deportiva de este ya mítico vehículo, el Type R, que tendrá el dificilísimo reto de superar las sensaciones que nos dejó la anterior, que nos encantó. La versión que nos ha tocado probar esta semana, la Sedán, cuenta con una mezcla de esencias del dinamismo de la versión de cinco puertas, con la comodidad de un gran turismo y con un equipamiento de última generación.

En cuanto a la estética, ésta se acerca más a la de la versión de cinco puertas en cuanto a deportividad, aunque con detalles más clásicos que le otorgan un equilibrio casi perfecto para los consumidores habituales de un vehículo de este tipo. La parte delantera se caracteriza por disponer de unos faros muy alargados y con un diseño de lo más moderno y deportivo. Se podría decir que es la parte que más resalta del morro del modelo. Después se encuentran los espóilers, que son más discretos que en la versión más reducida. La parte posterior es un poco más clásica, con unos faros con un diseño irregular, pero que denotan el interés de hacer un vehículo más discreto.

MOTOR
El propulsor que montaba esta unidad es el 1.5, que ya habíamos probado en la versión más corta. Este propulsor de 182 CV de potencia ofrece unas prestaciones muy interesantes, ya que tarda 8,1 segundos para acelerar de 0 a 100 Km/h y alcanza una velocidad máxima de 210 Km/h.

La aceleración es más que suficiente, la entrega de forma continuada, aunque es un motor que se encuentra mejor funcionando a altas revoluciones, que es donde el propulsor da el do de pecho y demuestra su fuerza bruta.

En la recuperación también se muestra bastante efectivo, aunque le cuesta a veces un poco subir de revoluciones.

El consumo es otro de los apartados en los que este motor sorprende de forma positiva, ya que los 5,8 litros/100 Km anunciados por la marca, nosotros sólo los hemos elevado hasta los 6,9, que es una cifra más que notable para un vehículo de 4,63 metros y 182 CV de potencia.

En cuanto al comportamiento, esta versión carece de regulación de la amortiguación y se ha optado por un tarado más bien blando, con lo que el confort de sus ocupantes se ve mejorado, aunque en curva pierde efectividad al balancearse un poco más de lo esperado, sin que se pierda el trazado marcado en ningún momento. En definitiva, bastante buena tratándose de un sedán.

El interior también se ha querido adaptar a los diferentes gustos –asiático, americano y europeo– y creo que también ha conseguido su objetivo, al menos por lo que se refiere al europeo.

Se ha optado por la información totalmente digital (quizá demasiado), con muchas configuraciones controlables desde la pantalla central, además de todos los elementos de conectividad y de seguridad que lo convierten en uno de los vehículos más seguros de su segmento. La habitabilidad interior es notable, tanto en lo que se refiere a las plazas posteriores como en capacidad de maletero (519 litros), ya que ambos espacios son muy amplios.

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