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«De mayor quiero ser fallero»

El joven Toni Galmés, junto a una de sus obras. | T. G.

| Manacor |

«Hay gente que se gasta 1.000 euros en un iPhone y yo prefiero hacerlo en una falla». Así de contundente se muestra Toni Galmés, un jovencísimo manacorí que el pasado noviembre alzó y quemó una falla en una calle de Manacor.

Con solo quince años inició esta enorme figura, de ocho metros de altura, que fue trabajando durante cinco años. Finalmente, en las fiestas de Santa Catalina de 2019 pudo prender fuego a su obra. Era la primera cremà de Manacor y congregó a un buen número de curiosos.

Sin ayuda

Toda esta proeza la llevó a solas, sin ayuda institucional y poniendo todo el dinero de su bolsillo. Con el apoyo de sus padres, Galmés se encerró en su taller para dar rienda suelta a su sueño. «De pequeño siempre me gustaron las hogueras de Sant Antoni, donde quemábamos figuras. Pero entonces descubrí las fallas», recuerda. En su debut como fallero el año pasado contó con un buen número de espectadores que se acercaron hasta su barrio para admirar la obra de Toni Galmés. «Era una copia de la falla Pantomima, del artista fallero Pere Baenas.

Galmés aportó su propio toque manacorí y en los ninots de la parte inferior incluyó a Miquel Oliver, alcalde de Manacor. Todo el esfuerzo de cinco años se calcinó en unas pocas horas. Y esa jornada tuvo que vivir además el estrés de una jornada de lluvia que estuvo a punto de dar al traste con la cremà de Manacor.

«Tarde cinco años en levantar mi primera falla porque iba aprendiendo sobre la marcha. A medida que iban pasando los años, la técnica de mis figuras iban mejorado y se notaba el salto cualitativo de las primeras, que tenía que rehacer», cuenta el fallero.

Inicios

Empezó con madera, cinta de embalar y papel de periódico. «Ahora las hago de corcho, espuma de poliuretano y un armazón de madera empapelado y gotelé», explica el manacorí, que quiere trabajar como fallero. «Los artistas falleros trabajan también como escultores en parques temáticos, en el teatro o espectáculos», explica. No tiene ni una pizca de ADN valenciano, pero Galmés confía en implantar esta tradición en Manacor.

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