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El cordero de Pollença podría perder su certificación de calidad por un cambio normativo

La Cooperativa Pagesa de Pollença comercializó más de 7.000 ovejas certificadas en el último año. | M. MARTIN

| Pollença |

El cordero de Pollença podría perder su certificación de calidad debido a un cambio de normativa introducido por el Gobierno central hace ahora un año y que incrementa de 5.000 a 15.000 ovejas el mínimo de ganado necesario para poder optar a este tipo de reconocimiento.

La asociación de productores de cordero ha conseguido aumentar su producción de 6.500 ovejas hasta 9.000 pero ve «inviable» que esta pueda crecer hasta 15.000 cabezas. «Cuando desde Madrid hacen un cambio de normativa solo piensan en grandes extensiones de terreno, nos piden tener 15.000 ovejas controladas y aquí en Pollença no las hay», explica el presidente de la cooperativa de Pollença, Martí Solivellas, que afirma que «insistimos ante la Conselleria para que inste al Gobierno central a cambiar el real decreto introduciendo una excepción en Balears y Canarias porque deben conocer la realidad del terreno».

El certificado de calidad del Me de Mallorca garantiza la trazabilidad, la alimentación natural y las condiciones máximas de bienestar de las ovejas. El certificado lo expide una empresa independiente y tiene una validez anual por lo que el que ahora está vigente expirará en diciembre de 2013 y no se podrá renovar si no ha habido el cambio legislativo antes de esa fecha.

Certificar la calidad de su producción le cuesta a la agrupación 6.000 euros anuales (la tarifa de la empresa certificadora y la de las auditorías previas). Los productores de Pollença son los únicos que disponen de este tipo de certificado en las Balears y supone una importante garantía de calidad y control sanitario.

En 2012 la cooperativa pagesa comercializó más de 7.000 corderos bajo la marca Mè de Pollença.

Desde que se creó la marca en en 1999 ( la agrupación de productores se creó hace cinco años) las ventas han ido en aumento. Sus principales clientes son restauradores locales además de alguna carnicería y supermercados especializados.

«El balance es bueno, nos gustaría que reportara mejores ingresos, trabajamos más y ganamos menos pero hay que tener en cuenta el incremento de los precios que ha sufrido el gasoil y otros factores económicos externos», explica Solivellas.

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