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Manacor

Ricci afirma ante el juez que nunca hubo riesgo por las fugas de gas cancerígeno

El fiscal pide dos años de cárcel para el ex gerente por un delito contra los trabajadores

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El ex gerente del Hospital de Manacor y actual responsable de Son Llàtzer, Carlos Ricci, afirmó ayer ante el juez que nunca hubo riesgo para los trabajadores del centro por las fugas un gas cancerígeno en el área de esterilización.

El responsable del centro responde desde ayer en el Juzgado de lo Penal número 1 de Palma de un delito contra los derechos de los trabajadores. El fiscal, que reclama por ello un año y medio de prisión, considera que la dirección del centro no hizo lo suficiente para impedir las fugas de óxido de etileno. Los problemas comenzaron en abril de 1998 y se mantuvieron hasta enero de 2000, cuando se cambió la máquina de esterilización. Ricci, defendido por el abogado Rafael Perera, aseguró que en todo momento se realizaron trabajos para reparar y aminorar los escapes: «si uno compra un Mercedes y le da problemas a los dos meses lo intenta arreglar antes de cambiarlo», afirmó a preguntas del letrado de UGT, acusación particular en el caso, Jaime Campaner.

El médico del Govern que cerró la planta negó que se tratase de una instalación puntera y afirmó que se trataba de un aparato obsoleto: «sólo he visto alguno similar en un cementerio y ordené que lo cerraran», declaró.

Ricci circunscribió las fugas a una sala aislada completamente y solamente en una fase del proceso de esterilización. «Si hubiera había algún riesgo hubiera cerrado el quirófano y el hospital».

El otro acusado, Antoni Perelló, jefe de mantenimiento del centro, señaló que sólo en dos ocasiones, los medidores que llevaban los empleados señalaron que éstos habían estado expuestos al agente cancerígeno: una de ellas fue un vertido debido a un defecto en una de las botellas de óxido; la otra la entrada sin protección de una operaria mientras sonaba la alarma. El jefe de mantenimiento afirmó que el funcionamiento del aparato era bueno a pesar de las fugas y señaló que éstas son habituales en estos aparatos.

El fiscal del caso, Miguel Àngel Anadón insistió en sus preguntas en que el hospital no dispuso en todo momento de detectores del gas y que dilató sin sentido el cambio del aparato.

En la primera sesión del juicio declararon además varios testigos. Entre ellos, el actual jefe de la empresa de mantenimiento, quien dijo que no tenía documentación de que hubieran actuado para paliar las fugas. El juicio continuará el próximo martes por la tarde.

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