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Lloseta

Una vecina lucha por la eliminación de las barreras arquitectónicas

Antonia, residente en el pueblo, explica las dificultades que tiene para poder hacer vida normal

JOAN SAMPOL
La lucha de Antonia, una vecina de Lloseta procedente de Toledo, es con el día a día. Ya hace cinco años que está en una silla de ruedas por un fallo médico y se pelea diariamente con las barreras arquitectónicas del municipio. «Me siento como una mierda porque tengo ganas de hacer muchas cosas y no puedo hacerlas por las barreras arquitectónicas», explica Antonia, que vive en una planta baja de una promoción del Ibavi en Lloseta, un piso adaptado sin barreras arquitectónicas, pero con algunas deficiencias para la gente que se mueve con silla de ruedas, como la altura no adaptada de la cocina o la humedad que se filtra de las tuberías y que es perjudicial para la salud de estas personas. Además, los coches aparcan delante de la rampa de acceso a su casa sin ninguna contemplación.

Antonia explica que ha hecho muchos amigos que están en su misma situación y que decidió que empezaría a luchar para eliminar las barreras arquitectónicas. «Me gusta ser independiente y no puedo. Es frustrante». También comenta que se ha puesto en contacto varias veces con el alcalde de Lloseta para que se supriman las barreras arquitectónicas, pero no ha conseguido demasiadas mejoras, salvo algunas rampas «mal puestas» y algunas redes de alcantarillado en las que su silla de ruedas puede pasar sin dificultades. Antonia no puede entrar en muchos comercios de Lloseta. Hay algunos que han instalado rampas de acceso y otros pocos que han puesto rampas provisionales de madera, pero la mayoría de los comercios son lugares «vetados» para la gente como ella, que se mueve en silla de ruedas.

A pesar de esto, algunos de los propietarios de los comercios de Lloseta están totalmente dispuestos a adaptar sus negocios para los discapacitados, siempre que reciban una ayuda de las administraciones. En 2008 será obligatorio por la Ley de Accesibilidad que todos los edificios públicos estén adaptados para la gente con alguna discapacidad, así como el transporte público y las calles de los pueblos y ciudades. Antonia espera con ansia este momento.
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