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Felanitx

El torrent de Ca n'Alou de Portocolom es precintado debido a su peligrosidad

El Ministerio y la Conselleria de Medi Ambient tienen proyectos pendientes de ejecutar desde hace años

La señalización del torrente evitará que alguien caiga al cauce pero será insuficiente si hay fuertes lluvias. Foto: J.M. SASTRE.

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Los muros de contención de la desembocadura en el puerto de Portocolom del torrent de Ca n'Alou han desaparecido en el fondo del agua, convirtiéndolo en un verdadero peligro para los transeúntes y las viviendas construidas bordeando el cauce. Ante esta situación y para evitar accidentes, el alcalde de Felanitx, Miquel Julià, ha ordenado la señalización de la desembocadura.

En cualquier caso, esta medida es del todo insuficiente en caso de que se repitan inundaciones como las del mes de setiembre de 1989, cuando el torrent de Ca n'Alou inundó varias casas de la zona conocida como del Pla de sa Sínia. «Hemos instado en varias ocasiones a organismos superiores del peligro de este torrente y esperamos que lo solucionen porque el importe del proyecto no creo que sea muy elevado, pero sí es muy necesario», explica Julià.

De hecho, en julio del año pasado los habitantes de esta zona ya denunciaron a través de este periódico su preocupación por el mal estado de la desembocadura. Por aquel entonces, desde la Conselleria de Medi Ambient informaron que sus técnicos harían una visita urgente para evaluar la peligrosidad y redactar un proyecto para solucionar el problema. Sin embargo, este proyecto que redacta la Direcció General de Recursos Hídrics no estará acabado hasta finales de 2002, según han informado fuentes autorizadas de este departamento del Govern.

Esta intervención «urgente» de la Conselleria de Medi Ambient sólo afecta a la desembocadura. La adecuación total del torrente es competencia del Ministerio de Medio Ambiente, que adjudicó hace más de dos años un proyecto global para limpiar y adecentar todo el cauce. Sin embargo, la empresa adjudicataria no cumplió con el contrato, las obras no comenzaron y se tenía que adjudicar de nuevo. En una carta, los vecinos vaticinaron que «si vuelve a llover con fuerza desaparecerán las calles».

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