Tras el mal tiempo y el fuerte viento del pasado fin de semana, la Asociación de Vecinos del Arenal y Platja de Palma se muestra contundente y advierte que «eliminar el murete de la playa es una aberración». El Ajuntament retiró estas barreras arquitectónicas que separaban la playa de la primera línea urbanística con motivo de la obra del nuevo CAZ (colector de aguas pluviales) y la renovación de la iluminación del paseo del Arenal.
El presidente de la asociación, Francisco Nogales, señaló que «no estamos conformes con la retirada. Llevo 53 años en Platja de Palma y antes de que existieran estas infraestructuras se nos colaba la arena de la playa en los sótanos y dentro de las tiendas de primera línea, especialmente en invierno». Esta situación se frenó después de que hicieran el primer CAZ.
«Nosotros no estamos de acuerdo con el derribo del murete. Es una necesidad básica, la gente no tiene dónde sentarse», afirma el presidente de la entidad vecinal, que reconoce que «es verdad que los turistas se sientan a beber cervezas delante del Megapark pero luego Emaya limpia el paseo por la mañana». Y cree que la situación sería mucho peor sin estos muretes, ya que «se irían a beber dentro de la playa y su limpieza sería más complicada».
Durante los últimos días, numerosos residentes han mostrado su opinión a la asociación de vecinos, y Nogales señala que «la mayoría no están de acuerdo» con la retirada de estos pequeños muros que el Ajuntament de Palma ha retirado pero que piensa volver a poner con un nuevo trazado.
Obstáculo
Por su parte, Miquel Mir, doctor en Geografía e investigador de la UIB, aseguró que «por una cuestión de lógica, el murete actúa como obstáculo para que la arena no pase al paseo ni a la calzada. Se ha eliminado una barrera arquitectónica». Y prevé que esta arena llegue al alcantarillado o las tuberías si no vuelven a instalarse los muretes.