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Los obispos, «sobresaltados» por opiniones políticas que «rozan aspectos fundamentales de la Constitución»

Asamblea plenaria de los obispos. | Víctor Lerena

| Madrid |

El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y cardenal arzobispo de Valladolid, Ricardo Blázquez, ha defendido este lunes 18 de noviembre la Constitución española y ha invocado el «espíritu de la Transición» frente a algunas opiniones políticas que «en los últimos días» les han dejado «perplejos» o les han causado «sobresaltos».

«En los últimos días personas con responsabilidades políticas han emitido opiniones sobre nuestra situación; unas claras que tranquilizan, otras bastante oscuras que dejan perplejidad y otras de carácter reivindicativo que crean sobresaltos», ha declarado Blázquez en su discurso de apertura de la CXIV Asamblea Plenaria de la CEE.

Así, el purpurado español ha subrayado que estas declaraciones políticas «rozan con frecuencia aspectos fundamentales de la Constitución». «No es exagerado decir que probablemente una cierta inquietud nos envuelve», ha precisado.

En este contexto, Blázquez ha pedido no «minusvalorar» la Constitución española que, a su juicio, «no tiene fecha de caducidad y no está limitada a algunas generaciones». En todo caso, ha indicado que «está abierta a posibles reformas».

«El éxito de la Transición con el fruto de la Constitución fue motivo de serenidad que no puede ser cuestionado rompiendo el acuerdo con el que fue aprobado», ha insistido, advirtiendo de que «la tentación del caos no prevalezca nunca sobre la unidad asegurada por la Constitución».

Al término del discurso, el secretario general y portavoz de la CEE, Luis Argüello, ha aclarado en declaraciones a los medios que el cardenal Ricardo Blázquez se refería tanto a la situación en Cataluña como a las declaraciones de la ministra de Educación, Isabel Celaá, sobre la enseñanza religiosa.

«En este momento, en la vida española hay algunas cuestiones que hacen que el texto constitucional y su espíritu esté de alguna forma puesto en entredicho. Por una parte, vemos la situación territorial, las reivindicaciones en Cataluña, la situación en las calles», ha señalado, añadiendo que «en las últimas horas» se ha vivido «un debate» sobre el artículo 27 de la Constitución con «un giro» en la forma de pensar.

Precisamente, en su discurso, el presidente de los obispos, Ricardo Blázquez, ha pedido al poder civil que respete el derecho de los padres a elegir el centro y la enseñanza religiosa para sus hijos, después de que la semana pasada la ministra de Educación dijera que esta libertad no emana directamente del artículo 27 de la Constitución.

«El poder civil debe respetar este derecho y los educadores deben cumplirlo con dedicación y calidad», ha manifestado Blázquez. En este sentido, ha citado la declaración sobre libertad religiosa del Concilio Vaticano II, que «clarifica la responsabilidad (derecho y obligación) de los padres en la educación de sus hijos».

Según reza este documento, «a los padres corresponde el derecho de determinar la forma de educación religiosa que se ha de dar a sus hijos, de acuerdo con su propia convicción religiosa».

Para Blázquez, «lo religioso forma parte del bien común de una sociedad» y, por ello, ha rechazado una «pretendida neutralidad ideológica», citando un documento de la Comisión Teológica Internacional.

Según este texto, «la pretendida neutralidad ideológica de una cultura política que se quiere construir a partir de la elaboración de reglas de justicia meramente procedimentales, que prescindan de toda justificación ética y toda aspiración religiosa, muestra la tendencia a elaborar una ideología de la neutralidad que, de hecho, impone la marginación, cuando no la exclusión, de las expresiones religiosas de la esfera pública».

En su discurso, el presidente de la CEE también ha defendido a la familia, citando la Declaración sobre la Fraternidad Humana por la paz mundial y la convivencia común, firmada por el Papa Francisco y el gran imán de Al-Azhar en febrero de 2019. Este documento señala que «atacar la institución familiar, despreciándola o dudando de la importancia de su rol, representa uno de los males más importantes de esta época».

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