Síguenos F Y T L I T R

Silva llega tarde al juicio del 'caso Blesa' y se niega a declarar

| Madrid |

El juez Elpidio José Silva ha llegado con diez minutos de retraso al juicio por presunta prevaricación en la instrucción del 'caso Blesa' porque su abogado ha terminado poco antes de conceder una entrevista a un medio de comunicación, lo que, a su juicio, era «muy importante» porque la ciudadanía debe saber que no está teniendo un «juicio justo».

Por su parte, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha frenado el intento del magistrado de suspender el juicio contra él por prevaricación en su investigación al expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa al rechazar la «injustificable» renuncia de su abogado, motivo por el que el acusado se ha negado a declarar.

La segunda jornada de la vista ha estado marcada por el tenso «tira y afloja» entre Silva, su abogado, Cándido Conde-Pumpido Varela y el presidente de la sala, Arturo Beltrán, que a primera hora de la mañana anunciaba que no iba anularla y apercibía al letrado de que su conducta al renunciar a última hora de ayer podría ser constitutiva de un delito penal y dos faltas disciplinarias.

Beltrán ha explicado, amparándose en la jurisprudencia del Tribunal Supremo, la Ley Orgánica del Poder Judicial y el Código Civil que su actitud «no es admisible» porque su intención ha sido la de suspender el juicio al no haber aceptado el tribunal anularlo, aunque él haya tratado de ampararse en que «se han defraudado las expectativas» del juez.

Con esa renuncia, el juez trataba de aplazar su celebración para después de las elecciones europeas, a las que concurrirá al frente del Movimiento Red, si bien continuará mañana con varias testificales, entre ellas la del expresidente de Caja Madrid.

La decisión de la sala ha desatado un cruce de reproches hacia el tribunal por parte del letrado y del propio Silva, que insistían en que el juicio no podía continuar porque el magistrado carecía de defensor.

Pero Beltrán ha querido dejar clara su autoridad al espetar al acusado: «No va a hablar. No es que no vaya a tener la última palabra, es que no va a tener la primera», a lo que Silva ha respondido lamentándose de que no se siente «defendido».

«Que conste que usted no se siente defendido. Es irrelevante su voluntad, usted no suspende el juicio. Es fraudulenta su conducta», ha dicho el presidente del tribunal antes de volver a lanzar una nueva advertencia ante las quejas del acusado: «Le apercibo de que se calle. Que conste y el juicio continúa», ha concluido.

Tras ello, el magistrado, actualmente suspendido de sus funciones, ha pedido un receso para entrevistarse con su abogado, quien ha señalado que no había preparado la declaración de su cliente porque no esperaba esta decisión del tribunal.

El presidente ha acordado un receso de 30 minutos, aunque ha avisado al letrado, al que ha obligado a permanecer en la sala junto al acusado, de que lo permitía siempre y cuando no lo usara para hacer una «rueda de prensa» ante los medios, en alusión a que el juez usó ayer un descanso para concertar entrevistas en varios de ellos.

Tras el parón, Silva ha dicho que se negaba a declarar porque no se daban las condiciones para ello. «A todo efecto legal no tengo abogado en este proceso, usted me esta coaccionando», ha recriminado Silva a Beltrán después de que el letrado anunciara que no iba a formularle preguntas por «mandato expreso» del Colegio de Abogados de Madrid.

Silva ha amenazado además a los magistrados con acudir a instancias superiores, refiriéndose al Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo, por las coacciones que, denuncia, han sufrido él y su defensor, contra el que han «lanzado acusaciones muy duras».

Por todo ello, el magistrado ha terminado informando muy nervioso al tribunal de que quería recusarles porque está «contaminado», al tiempo que les ha emplazado a facilitarles los instrumentos para ello, puesto que, ha insistido, carece de abogado.

El debate ha provocado la irrupción de tres espontáneos que han acudido como público al juicio, que han proferido gritos como «Vergüenza» y «Esto está amañado», ante lo cual Beltrán les ha tenido que expulsar explicándoles que «tienen derecho a creer lo que quieran» porque «el público es el juez del juez», pero «no a dar gritos, voces ni a alterar el orden».

A su salida del TSJM, Silva ha reiterado que «las condiciones que se dan en este proceso ahora mismo carecen de precedentes en todos los sentidos», y se trata de «un hecho insólito en la historia judicial».

«En cualquier país del mundo, no sé si en Corea del Norte habría una excepción a esto, lo ignoro, pero creo que también allí alguien que sea acusado tiene derecho a un abogado», ha concluido antes de reiterar que el TSJM «ha demostrado que quiere seguir adelante con esto a toda costa».

Relacionado
Lo más visto