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Cayetano Martínez de Irujo rectifica sus declaraciones sobre los jornaleros andaluces

Los líderes jornaleros José Manuel Sánchez Gordillo (d) y Diego Cañamero (i), portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), tras celebrar una reunión con Cayetano Martínez de Irujo, conde de Salvatierra, en su finca de la localidad sevillana de Carmona. | Jose Manuel Vidal

| Carmona, Sevilla |

Cayetano Martínez de Irujo ha rectificado las declaraciones que hizo en un programa de televisión sobre el PER y ha asegurado que ha aprendido «mucho» del campo andaluz durante la reunión que ha mantenido hoy con representantes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT).

El conde de Salvatierra ha señalado a los periodistas que el PER «es un mal menor» en el campo andaluz, y ha matizado que sus declaraciones solo se referían a un grupo reducido de andaluces.

Tras la reunión, celebrada en la finca La Arroyuela que la Casa de Alba tiene en Carmona (Sevilla), Cayetano Martínez de Irujo ha indicado que rectifica su «interpretación» del PER porque ahora lo conoce «en profundidad» y ha dicho que siempre ha valorado a los jornaleros y agricultores andaluces.

Ha señalado que ni ha buscado ni quiere «el más mínimo protagonismo a nivel público» y que le ha tocado «lidiar» este asunto porque representa a una empresa agrícola cuya «cabeza visible» es la duquesa de Alba.

Precisamente la duquesa ha afirmado hoy en una carta publicada en prensa que no puede hacerse «responsable de las opiniones que viertan otros» y ha subrayado que «sólo» puede asumir la suya, además de asegurar que su opinión es «la de una profunda admiración y respeto por el pueblo andaluz. Pueblo trabajador y generoso».

Acuerdos

Entre lo acordado hoy en la reunión se encuentra crear un centro de formación para agricultores, en el que participará la Casa de Alba buscando colaboración de instituciones y firmas comerciales.

Además, se hará un estudio para ver la viabilidad de crear una comercializadora para alguno de los productos de la marca Casa de Alba, y Cayetano visitará la cooperativa del SAT de Marinaleda (Sevilla), manteniendo en todo caso «líneas directas» de comunicación y cooperación con el sindicato.

El conde de Salvatierra ha explicado que «no es viable» entregar a los agricultores sus tierras porque sería «desvestir a un santo para vestir otro», ya que esas hectáreas «no van a estar mejor cultivadas, ni mejor explotadas ni van a generar más trabajo».

Ha añadido que en la actualidad dan trabajo a todos los pueblos colindantes a las fincas que poseen y que su empresa está «al máximo de contratación de empleo, e incluso un poco por encima de las necesidades».

Ha calificado la reunión de «extremadamente positiva» porque ha conocido «muchos problemas de los jornaleros y del campo de Andalucía» que él, a pesar de dirigir una empresa agrícola, «no conocía».

El portavoz del SAT, Diego Cañamero, que ha acudido al encuentro acompañado de una veintena de jornaleros, ha señalado que le han pedido que pida disculpas porque «se le debe un respeto a todos los que han levantado la agricultura en Andalucía».

Ha indicado que le han explicado al conde de Salvatierra cómo funciona el PER y que le han entregado un listado de personas dispuestas a trabajar en sus fincas, además de pedirle que les arriende hectáreas de regadío «a un precio simbólico o asequible».

Indignación entre los jornaleros

Cañamero ha calificado de «agradable, satisfactoria y civilizada» la reunión y ha informado de que también le han pedido que los productos se transformen en Andalucía y no salgan fuera.

Ha resaltado que el 2 por ciento de los propietarios tienen el 50 por ciento de las tierras de Andalucía y que el SAT también está en contra de los subsidios porque quieren que sus manos «sirvan para crear riqueza».

La pasada semana, alrededor de medio millar de jornaleros acudieron a esta finca para pedir trabajo al conde y para protestar por sus declaraciones, que consideraron «un insulto» para el campo andaluz, ya que afirmó que en Andalucía ve jóvenes sin el menor ánimo de progresar y señaló que en esa comunidad hay «pocas ganas de trabajar».

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