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Una vida ligada a Mallorca

DAVID J. NADAL
Don Felipe de Borbón y Grecia nació en Madrid el 30 de enero de 1968 en la clínica de Nuestra Señora de Loreto, y desde bien pequeñito su vida está ligada a Mallorca. El heredero de la Corona ha faltado muy pocas veces a su cita con la Isla, más concretamente con el verano mallorquín. Su afición a la vela -fue olímpico en Barcelona'92 en clase Soling- no le ha apartado nunca de nuestras aguas; un estío sí y otro también ha recorrido el pantalán de Puerto Portals o del Real Club Náutico de Palma como un navegante más, como un tripulante más.

Las instantáneas de don Felipe agarrando un obenque, sujetando un timón o cazando la mayor sobre aguas mallorquinas son ya un clásido de nuestro verano.

Unas veces sobre la Llamp, otras en el Fortuna, y recientemente en la nueva Somni, el príncipe Felipe ha demostrado su amor por esta tierra. Aquí se ha convertido en un experto regatista, desde que era tan sólo un aprendiz de navegante de rubia melena en Calanova, hasta llegar a ganar a su propio padre, Don Juan Carlos, más de una regata importante.

Mallorca es su lugar elegido para descansar, para disfrutar del mar y para vivir jornadas de asueto con amigos, los cuales conserva desde hace años. En Mallorca vemos al Heredero más cercano y quizás, también al más tranquilo, porque sabe que aquí estamos acostumbrados a verle llegar en bermudas y gafas de sol al Club Náutico, escondiendo en más de una ocasión pocas horas de sueño. No le importa que Mallorca en verano sea el nido de la prensa rosa, y que cada año se le coloque una novia. Que si Eva Sannum, que si Gwyneth Paltrow... Él siempre aparece con la sonrisa en la boca. No son pocas las personas que se lo han encontrado por Jaime III o Avenidas, porque Don Felipe también va de compras, también lleva albarcas, porque aquí parece sentirse tratado como uno más.

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